El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para un control de salud y anunció en Truth Social que "todo salió PERFECTO". La visita, que duró aproximadamente tres horas y media según un funcionario de la Casa Blanca, había sido anunciada previamente como una revisión de rutina que incluía controles dentales y médicos anuales. La Casa Blanca indicó que podrían darse a conocer más detalles sobre los resultados "en los próximos días". Se trató de la tercera cita médica programada de Trump en Walter Reed en los últimos 13 meses, y llega a semanas de que el mandatario cumpla 80 años el próximo 14 de junio.
El estado de salud de Trump ha sido objeto de atención pública recurrente durante su segundo mandato. En abril de 2025, su médico personal, el capitán de la Marina Sean Barbabella, concluyó tras un examen físico que el presidente gozaba de "excelente salud" y estaba "plenamente apto" para ejercer el cargo. Desde entonces, diversas imágenes del mandatario mostrando moretones en las manos generaron especulaciones, aunque la Casa Blanca las atribuyó en distintas ocasiones al consumo frecuente de aspirina y a los apretones de manos. A principios de año también se le observó una erupción en el cuello derecho, explicada como la consecuencia de un tratamiento preventivo con crema para la piel.
Trump declaró al Wall Street Journal que se sometió a una tomografía computarizada en octubre pasado para "descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular", prueba que según Barbabella no mostró anomalías. La transparencia sobre la salud presidencial es un tema sensible en Estados Unidos, donde la opinión pública y el Congreso siguen de cerca la condición física de los mandatarios en ejercicio, especialmente cuando superan los 75 años. Con Trump a punto de convertirse en el presidente de mayor edad en la historia del país al cumplir 80, cada chequeo médico adquiere una dimensión política que va más allá de la rutina clínica.