Un trágico accidente aéreo sacudió el sur de Florida el domingo, cuando un Learjet 60 que partió de Austin rumbo a las Bahamas se precipitó en picada y explotó en una calle de Palm Beach. Las nueve personas a bordo —siete pasajeros y dos tripulantes— murieron en el acto. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte investiga si el hielo, las turbulencias o posibles errores humanos influyeron en la tragedia.
Entre las víctimas se encontraba el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp y sus hijos Emma (4 años) y Charlie (2 años). La familia, originaria de Texas, fue recordada por sus seres queridos como "padres entregados" y por el amor que irradiaban a su entorno.
Robinson fue fundador y CEO de RB2B y Retention.com. También había trabajado en Lehman Brothers y Barclays. En redes sociales, colegas y amigos destacaron su generosidad y su capacidad para inspirar a otros emprendedores.
Helen Sharp, artista y ceramista, vivió varios años en Buenos Aires, donde conoció a Adam y fundó su propia agencia de relaciones públicas. Su entorno la describió como una persona llena de vida, creativa y apasionada por los viajes.
Su padre, Dudley Sharp, declaró a The Palm Beach Post que la noticia de que su familia estaba en el avión fue "un duro golpe". "Si conociste a Helen, sabías lo llena de vida que estaba. Simplemente irradiaba energía", dice un posteo en la cuenta de Instagram de Sharp, en el que confirmaron su muerte.
Las otras víctimas: una pareja amiga y la niñera de los niños
Junto a la familia Robinson Sharp viajaban Rachel Reed y Charmi Fehr. Fueron definidas como personas "llenas de alegría y espíritu aventurero". El comunicado familiar resaltó el compromiso y la intensidad con la que vivían.
También murió la niñera de la familia, Anita María Cetina, quien cuidaba de los pequeños Emma y Charlie. La familia la recordó por su ternura y devoción, y la consideraba una parte fundamental de su círculo más cercano.
Los tripulantes: el piloto Jeff Gregory y la copiloto Nathalia Filgueiras
El piloto del avión, Jeffrey Gregory (55 años), había trabajado para la empresa de vuelos chárter East Coast Jets. La compañía lamentó profundamente su fallecimiento y destacó su paso por la firma en 2016 y 2017.
La copiloto, Nathalia Gadelha Filgueiras, tenía 20 años. Obtuvo su licencia de piloto a los 17, "antes que la de manejar", según solía destacar la joven. Su madre, Camila Corteleti, confirmó la muerte de su hija en la explosión.
"Le encantaba la libertad. Era completamente diferente ver el mundo desde la cima", dijo Corteleti al diario The New York Times. Filgueiras había contado en entrevistas que pilotear aviones era su pasión desde la adolescencia.
En una entrevista de 2023 con una filial local de CBS News, Filgueiras habló con orgullo de haber recibido su licencia de piloto cuando aún cursaba el último año de secundaria. "Me gusta ser diferente a los demás", dijo.