El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) planea destinar entre 10 y 20 millones de dólares para equipar a sus agentes con el Generated Low Output Voltage Emitter (G.L.O.V.E.), un guante táctico de bajo voltaje diseñado por la firma Compliant Technologies.
La herramienta, cuya licitación directa podría formalizarse este viernes y extenderse hasta marzo de 2027, emite descargas eléctricas directas a la piel no cubierta mediante la tecnología CD3 (Conductive Distraction and De-escalation Device).
El fabricante sostiene que el estímulo provoca una "interferencia neuroperiférica" que altera el sistema nervioso sin penetrar en el cuerpo ni dejar quemaduras, logrando la obediencia en menos de tres segundos mediante una sensación aguda comparada con la picadura de una abeja.
Sin embargo, el anuncio desató un rotundo rechazo por parte de fiscales, congresistas demócratas y organizaciones defensoras de los derechos civiles, quienes advierten sobre el peligro de otorgar esta herramienta a los agentes migratorios durante las severas políticas de la administración de Donald Trump.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, expresó su indignación y advirtió sobre consecuencias legales para los oficiales que incurran en excesos. Las críticas se fundamentan en el historial del dispositivo: aunque se comercializa como no letal, demandas judiciales revelan incidentes graves, incluyendo el fallecimiento en 2024 de un hombre en una cárcel de Kentucky que recibió descargas de hasta 99 segundos de duración, superando con creces los límites de uso recomendados.
Expertos en derecho, antiguos directivos del propio organismo y especialistas en uso de la fuerza cuestionaron la falta de supervisión y el riesgo intrínseco de que estos guantes sean empleados de forma desproporcionada.
El manual de la propia empresa prohíbe su uso en niños, embarazadas, ancianos o personas con discapacidades severas —poblaciones con las que el ICE interactúa con frecuencia—, además de vedar estrictamente su empleo como castigo. Pese a que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió la búsqueda de herramientas para mantener la seguridad en la detención de inmigrantes, defensores de derechos humanos insisten en que la inmediatez de la tecnología incrementará el riesgo de abusos y torturas en la vía pública.