Irán lanzó misiles balísticos contra bases estadounidenses en Jordania en lo que el Comando Central describió como un intento de "ataque sorpresa", rompiendo cinco días de pausa en los enfrentamientos y añadiendo un nuevo capítulo al ciclo de escalada que caracteriza el conflicto desde la ruptura del memorando de Islamabad. La Guardia Revolucionaria Islámica reivindicó la operación, señalando que apuntaba contra una base aérea y un centro de mando estadounidense en suelo jordano, y justificó el regreso a las hostilidades en la continuación de "amenazas" a Teherán y "acciones ilegales y malintencionadas" contra sus intereses. El Comando Central informó que todos los misiles fueron interceptados con éxito; el ejército jordano precisó que fueron cinco los proyectiles, todos derribados por sus defensas antiaéreas. Irán no hizo comentarios inmediatos sobre las declaraciones estadounidenses. El precio del Brent subió un 3,39% hasta los 86 dólares por barril ante las noticias de la reanudación de los ataques.
El timing del ataque es lo más significativo del episodio: ocurrió el mismo día en que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu visitaba la Casa Blanca, en lo que analistas como Hamidreza Azizi interpretaron como una señal deliberada. "Esta es la primera vez que Irán inicia un ataque sin que haya habido una ofensiva previa por parte de Estados Unidos o Israel. El ataque parece haber sido una advertencia a Estados Unidos para que no se sume a una nueva campaña militar contra Irán ni la inicie", señaló el analista del SWP Berlín y el Clingendael Institute, sugiriendo que la estrategia militar iraní podría haber evolucionado hacia ataques preventivos ante indicios de amenazas inminentes. Jordania es además el país donde dos soldados estadounidenses murieron a principios de mes por fuego iraní, el episodio que desencadenó la campaña de bombardeos de 13 días consecutivos.
El ataque llega en un momento en que Trump había anunciado que se estaban desarrollando "buenas conversaciones" con Irán —extremo que altos cargos iraníes desmintieron de inmediato— y había advertido que "si no funcionan, volveremos con una acción militar muy fuerte", añadiendo que el margen diplomático es breve: "O avanza rápido o no se hace en absoluto". En paralelo al incidente en Jordania, Estados Unidos y Arabia Saudita ejecutaron este martes ataques contra posiciones de milicias alineadas con Irán en el este de Irak, en respuesta a más de 30 ataques con drones de la Guardia Revolucionaria contra fuerzas estadounidenses e infraestructuras energéticas sauditas en las últimas 72 horas. Con el ejército estadounidense con más de 20 buques de guerra desplegados en la región, Netanyahu en Washington y Teherán lanzando misiles en simultáneo a las negociaciones, el escenario de Medio Oriente vuelve a mostrar su característica más perturbadora: la imposibilidad de distinguir entre un proceso de paz y una guerra en curso.