Israel y Hezbolá acordaron un alto el fuego que entró en vigor a las 16.00 horas locales, cerrando así el frente libanés del conflicto que había resistido todos los intentos de pacificación de los últimos meses. Un funcionario estadounidense confirmó a Reuters que el acuerdo fue negociado por mediadores de EE.UU. y Qatar con ayuda de Irán, en una combinación diplomática que refleja el nuevo mapa de alianzas surgido del memorando de paz firmado esta semana. Un alto cargo israelí ratificó la tregua con una condición explícita: "Estamos en alto el fuego: si Hezbolá no nos ataca, no estamos en tiempo de guerra", aunque precisó que las tropas israelíes permanecerán desplegadas en la zona de seguridad del sur del Líbano mientras los ciudadanos israelíes sigan bajo amenaza. La violencia de las horas previas a la tregua fue brutal: los ataques israelíes desde la medianoche dejaron 47 muertos y 97 heridos en el Líbano, según el Ministerio de Salud libanés, mientras Hezbolá mató a cuatro soldados israelíes en uno de sus ataques más letales de toda la guerra.
El alto el fuego en el Líbano era uno de los puntos más complejos del proceso de paz, ya que Israel se había negado sistemáticamente a incluirlo como condición del memorando con Irán y Netanyahu había advertido que sus tropas permanecerían "el tiempo que sea necesario" en las zonas de seguridad. La participación de Irán como facilitador del acuerdo —Teherán es el principal patrocinador de Hezbolá— sugiere que el memorando de entendimiento de Islamabad está generando efectos concretos sobre el terreno: Irán habría presionado a su aliado libanés para aceptar la tregua como parte de sus compromisos en el marco del acuerdo con Washington. En paralelo, Irán confirmó que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz continúa con normalidad y que sus fuerzas armadas adoptaron las medidas necesarias para garantizar el paso seguro de los buques comerciales.
La ceremonia de firma prevista para este viernes en Ginebra fue postergada, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, argumentando que el memorando ya fue firmado digitalmente y que el encuentro presencial "ya no era urgente". La postergación no implica un retroceso en el proceso: Teherán aclaró que las negociaciones sobre el acuerdo final dependerán del inicio y la aplicación continua de los términos del memorando. Trump, por su parte, celebró los avances con su tono habitual: "¡Están acabados! No recibirán dinero alguno, ¡ni diez centavos!", escribió en Truth Social en referencia a Irán, en una declaración que contrasta con el punto 6 del memorando, que compromete a EE.UU. a un plan de reconstrucción iraní de 300.000 millones de dólares.