Javier Milei descendió un lugar en el ranking mensual de imagen de mandatarios latinoamericanos elaborado por CB Global Data y quedó en el puesto 15 de 18, con un 35,1% de imagen positiva —1,7 puntos menos que en julio— y un 62,8% de desaprobación. El retroceso lo deja apenas por encima de los tres últimos: Delcy Rodríguez de Venezuela, última con el 26,7%; Bernardo Arévalo de Guatemala, con el 29,5%; y José Raúl Mulino de Panamá, con el 31,4%. La medición, realizada entre el 5 y el 10 de agosto sobre muestras de entre 3.225 y 4.271 casos por país con un margen de error de ±1,7% y un nivel de confianza del 95%, captura un momento de particular presión para el gobierno argentino, que acumula cuatro meses consecutivos de caída en la imagen del presidente.
La novedad más llamativa del sondeo de agosto es la irrupción de los dos presidentes que asumieron en los últimos días: Keiko Fujimori debuta en el cuarto lugar con 55% de aprobación y -40,7% de rechazo, y Abelardo de la Espriella —que asumió en Colombia apenas el viernes 8 y debió enfrentar de inmediato el terremoto de magnitud 7,4— aparece en el quinto puesto con 52,4% y -42,2%, en lo que es el llamado "efecto luna de miel" de los nuevos mandatarios. Nayib Bukele volvió a liderar la medición con 68,7% de imagen positiva, seguido por la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum con 66,5%, en las dos primeras posiciones que ambos líderes ocupan de manera consistente desde hace meses.
Uno de los datos más salientes del ranking es el de Luiz Inácio Lula da Silva: el presidente brasileño subió en la consideración de sus connacionales del 50,6% al 51,9%, pese al enfrentamiento público con Milei que dominó la agenda regional en las últimas semanas. El resultado sugiere que el cruce con el mandatario argentino no le pasó factura a Lula en Brasil, y posiblemente lo haya beneficiado al reforzar su imagen de defensor de la soberanía nacional frente a intromisiones externas. Para Milei, en cambio, la caída sostenida en el ranking regional convive con una paradoja: es el líder más activo en la construcción del bloque conservador latinoamericano, pero el que menos apoyo doméstico cosecha entre todos sus integrantes.