El papa León XIV manifestó sentirse "vivamente apenado" por el grave siniestro ferroviario registrado en el término municipal de Urda, provincia de Toledo, según destacó en portada el sitio oficial Vatican News. A través de un telegrama oficial enviado al arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, y firmado por el Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, el Pontífice ofreció oraciones por "el eterno descanso de los difuntos" y transmitió su más sentido pésame a los familiares de las víctimas mortales.
En el mensaje pontificio, el Santo Padre hizo llegar expresiones de consuelo y viva solicitud para el pronto restablecimiento de los más de cien heridos atendidos en los centros de salud españoles. Asimismo, León XIV instó a los miembros de los equipos de rescate y emergencias a "perseverar en los trabajos de socorro y asistencia", e impartió a los afectados la bendición apostólica «como signo de esperanza en el Señor resucitado». Por su parte, la Conferencia Episcopal Española (CEE) emitió un comunicado adhiriendo al dolor de las familias y convocando a la comunidad cristiana a pedir por los fallecidos en las celebraciones litúrgicas de todo el país.
La investigación técnica sobre la catástrofe ferroviaria ocurrida en la provincia de Toledo dio un paso clave al trascender las primeras conclusiones del organismo especializado AITAT, que estimó que el choque por alcance entre los dos trenes de alta velocidad se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 km/h. El informe preliminar detalla que la formación AVE de Renfe colisionó de lleno contra la parte trasera del convoy de Iryo que se encontraba detenido a la altura de Urda, provocando que múltiples coches de ambas unidades descarrilaran y algunos de ellos precipitaran por un terraplén.