El Papa León XIV reapareció este domingo en público tras superar con éxito la intervención quirúrgica a la que fue sometido por un adenocarcinoma pulmonar, protagonizando su primer encuentro con los fieles desde la ventana del tercer piso del Palacio Apostólico. Ante una multitud estimada en más de 20.000 personas congregadas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice lució un semblante favorable y expresó su profunda gratitud por las cadenas de oración y los mensajes de apoyo recibidos durante su internación. "Deseo agradecer a todos aquellos que en estos días rezaron por mí. He sentido realmente vuestro apoyo. ¡Gracias!", exclamó el Santo Padre, reconociendo además la dedicación del equipo médico y de enfermería del Policlínico Gemelli, donde se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Durante el rezo dominical del Ángelus, el obispo de Roma reflexionó sobre su vivencia clínica, señalando que la experiencia le permitió sintonizar de manera más cercana con el sufrimiento de quienes atraviesan problemas de salud, al tiempo que confirmó que retomará gradualmente sus compromisos institucionales.
La reaparición se produjo un día después de recibir el alta médica anticipada —gracias a los óptimos resultados en los análisis de laboratorio y radiografías de tórax—, aunque la Santa Sede mantiene suspendidas sus audiencias generales formales hasta el próximo martes 20 de octubre para consolidar el proceso de recuperación domiciliaria y aguardar los resultados histológicos definitivos.
En paralelo a su evolución clínica, cobraron fuerza las evaluaciones en torno a la proyectada gira internacional que el Papa tiene prevista para noviembre por América Latina, con escalas confirmadas en Uruguay, Argentina y Perú.
Si bien el cirujano tratante, Stefano Margaritora, estimó que una recuperación física completa requiere unas dos semanas y descartó impedimentos clínicos estrictos, dentro de la Curia analizan ajustar la intensidad del itinerario ante los múltiples traslados y variaciones altitudinales. Entre las alternativas en estudio figura la supresión de la escala prevista en la ciudad peruana de Cusco —situada a 3.500 metros de altura—, mientras los comités organizadores locales aguardan definiciones sobre el mantenimiento de las fechas para la esperada visita a la Argentina.