El presidente peruano José María Balcázar ratificó públicamente que el papa León XIV visitará su país durante la primera quincena de noviembre de 2026, luego de mantener un extenso encuentro bilateral de casi dos horas en la Ciudad del Vaticano. La agenda del pontífice en Perú contemplaría entre ocho y diez jornadas operativas con misas y actividades oficiales en Lima, Chiclayo, Piura, Cusco y Pucallpa, mientras se analiza la factibilidad de incorporar paradas en Puno e Iquitos. El anuncio disparó de inmediato las expectativas en las cancillerías de Argentina y Uruguay respecto a una posible gira continental unificada que llevaría al primer papa estadounidense de la historia a recorrer el subcontinente en un único viaje apostólico de gran envergadura.
En Buenos Aires, la confirmación peruana reactivó las especulaciones en torno a una visita que la diplomacia argentina lleva meses gestionando. En febrero, la cancillería entregó en Roma una carta formal de invitación firmada por el presidente Javier Milei, y a mediados de mayo el canciller Pablo Quirno deslizó un mensaje sugestivo tras reunirse con el mandatario: habló de una "buena noticia que hará feliz a todo el pueblo argentino" para la cual restaba únicamente coordinar el calendario. Las autoridades de Relaciones Exteriores de Uruguay, por su parte, admitieron la existencia de gestiones activas para sumar a Montevideo al itinerario del mismo mes de noviembre, en lo que configuraría una escala rioplatense de alto impacto para ambas naciones.
Por el momento, y con estricto apego a los procedimientos del Vaticano, el Palacio Apostólico no ha remitido aún la notificación formal a la Conferencia Episcopal Argentina, documento que convalida institucionalmente la organización del evento religioso junto al gobierno nacional. La ausencia de esa comunicación oficial mantiene el anuncio en el terreno de las expectativas diplomáticas antes que en el de la confirmación vaticana. León XIV acaba de completar una histórica visita a España que reunió a más de un millón de personas en Madrid, y su eventual llegada a América del Sur en noviembre —con Perú como destino confirmado y Argentina y Uruguay como destinos en negociación— se perfila como el acontecimiento religioso más importante del continente en lo que va del siglo.