El presidente Donald Trump confirmó que no existe "ninguna presión" para alcanzar un alto el fuego ni para retomar las negociaciones con Irán, estancadas desde el 12 de abril. En declaraciones a Fox News, desmintió además que hubiera fijado un plazo de tres a cinco días para que Teherán presentara una contraoferta —como había informado el portal Axios horas antes— y descartó que el calendario electoral esté condicionando su enfoque.
"La gente dice que quiero terminar con esto por las elecciones de mitad de mandato, pero no es cierto", afirmó el mandatario, quien también restó importancia a la captura de dos buques internacionales por parte de Irán en el estrecho de Ormuz al señalar que no eran embarcaciones estadounidenses ni israelíes.
Trump subrayó que la presión económica es el verdadero instrumento de coerción sobre el régimen iraní. "El bloqueo les asusta aún más que los bombardeos", sostuvo, y agregó que Teherán "lleva años siendo bombardeado, pero odia el bloqueo". En esa línea, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reforzó el mensaje al señalar que Irán no puede "ni siquiera pagar a su propia gente" como consecuencia de la presión económica ejercida por Washington.
Leavitt también remarcó que Trump considera prioritario que Irán entregue su uranio enriquecido, en referencia a los materiales que sobrevivieron a la Operación Martillo de Medianoche, el bombardeo estadounidense sobre instalaciones nucleares iraníes ejecutado el pasado junio.
Desde Teherán, la respuesta fue de rechazo frontal. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, publicó en X que el "bloqueo y las amenazas" de Estados Unidos constituyen obstáculos concretos para cualquier negociación, y acusó a Washington de "interminable retórica hipócrita" y de contradicción entre sus palabras y sus acciones. En la misma dirección, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, advirtió que "un alto el fuego total solo tiene sentido si no se ve violado por el bloqueo naval y la toma de rehenes de la economía mundial", dejando en claro que Irán no está dispuesto a negociar bajo las condiciones actuales.