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Venezuela: acusa al gobierno de abandono y la ONU calcula más de 50.000 desaparecidos que el régimen no reconoce

Rescatistas de 24 países trabajan sin cesar en La Guaira mientras los propios vecinos remueven escombros con las manos; el balance oficial de 1.450 muertos contrasta con las proyecciones de organismos internacionales.

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Por Redacción

Lunes, 29 de junio de 2026 a las 11:55
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A cinco días del doble terremoto que devastó Venezuela, la frustración y la ira de la población afectada comenzaron a dominar el relato de la catástrofe tanto como el dolor. En La Guaira, epicentro del desastre, los vecinos no esconden su bronca contra un gobierno que consideran ausente. "Nosotros mismos somos los que hacemos todo. Nosotros mismos nos ayudamos, confiando en que Dios nos sostuvo", declaró a la AFP Dayana Lean, de 51 años. Héctor Aguilera, de 60, relató que cuatro de sus familiares quedaron sepultados bajo un edificio colapsado: recuperaron los cuerpos sin vida de dos, pero siguen esperando respuesta oficial para los otros. "No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares, nosotros mismos no podemos. Sabemos que están muertos, pero aquí estamos esperando la respuesta de las autoridades. No tenemos esperanzas, lo que me quedan son los recuerdos", afirmó. Yelit Contreras, de 28 años, apuntó a la falta de refugios: "Hay pocos espacios habilitados, debido a la cantidad de personas que quedamos en la calle".

La brecha entre la respuesta oficial y la realidad sobre el terreno es alarmante. Rescatistas de 24 países trabajan sin cesar entre los escombros de La Guaira, con helicópteros y aeronaves estadounidenses Osprey V-22 sobrevolando la zona, mientras el gobierno venezolano evita hablar de desaparecidos. La Organización de Naciones Unidas calcula que esa cifra supera los 50.000, un número que contrasta brutalmente con el último balance oficial de 1.450 muertos y 3.150 heridos —apenas 20 más que el sábado— en lo que parece un esfuerzo deliberado de Caracas por contener la dimensión pública del desastre. El Servicio Geológico de EE.UU. había proyectado en sus modelos preliminares entre 10.000 y 100.000 potenciales fallecidos, una estimación que la negativa gubernamental a reconocer los desaparecidos hace imposible de contrastar con datos reales.

La gestión de Delcy Rodríguez enfrenta así una doble crisis: la catástrofe natural en sí misma y la crisis de credibilidad que genera su manejo de la información. Un gobierno que lleva años controlando el relato interno sobre la realidad venezolana se encuentra ahora con que la magnitud del desastre supera su capacidad de administrar la narrativa, con 24 países desplegados sobre el terreno, aeronaves militares estadounidenses sobrevolando La Guaira y las Naciones Unidas publicando cifras que triplican o cuadruplican las oficiales. Para una administración que ya atravesaba una profunda crisis de legitimidad antes del terremoto, la percepción de abandono que expresan los propios damnificados puede convertirse en la herida política más duradera de una tragedia que todavía no terminó.

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