El presidente ucraniano Volodímir Zelenski lanzó una propuesta inusual y directa: una carta abierta a Vladimir Putin en la que propone una reunión cara a cara para "poner fin a esta guerra mediante un diálogo directo". "Propongo fijar una fecha clara para dicha reunión. Ucrania está dispuesta a un alto el fuego total durante el tiempo que duren las negociaciones", escribió Zelenski, en uno de los mensajes más directos que el mandatario ucraniano ha dirigido al líder ruso desde el inicio de la invasión en 2022. La respuesta del Kremlin llegó en pocas horas y fue fría: el portavoz Dmitry Peskov señaló que "el presidente Putin dijo que si Zelenski quiere dialogar, puede venir a Moscú y hacerlo", reiterando la postura rusa de que solo se reunirá con el presidente ucraniano para ultimar un acuerdo ya pactado, no para negociar desde cero.
La carta fue publicada un día después de que drones ucranianos atacaran San Petersburgo, ciudad natal de Putin que esta semana acoge un importante foro económico internacional, en una secuencia que combina presión militar con apertura diplomática. Zelenski fue explícito sobre las consecuencias de una negativa: "Si usted personalmente no llega a la conclusión de que es hora de poner fin a esta guerra, Ucrania seguirá luchando por su existencia", advirtió. Putin, por su parte, elogió los logros de sus fuerzas en el campo de batalla y afirmó que Rusia avanza "a lo largo de toda la línea de contacto", aunque reconoció la necesidad de reforzar las defensas aéreas ante la intensificación de los ataques ucranianos de largo alcance contra objetivos militares y energéticos rusos.
El contexto militar matiza el optimismo bélico de Moscú: según un análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra, Ucrania recuperó más territorio del que perdió ante las fuerzas rusas en mayo por segundo mes consecutivo, una tendencia que invierte parcialmente el avance ruso de meses anteriores. Rusia mantiene como condición previa para cualquier conversación que Ucrania se retire del Donbás, gran parte del cual sigue bajo control de Kiev, una exigencia que Zelenski rechaza categóricamente. La propuesta de reunión directa llega además en un momento en que Trump impulsa simultáneamente negociaciones de paz en Medio Oriente y ha mostrado interés en resolver el conflicto ucraniano, aunque sin el mismo nivel de involucramiento que dedica al frente iraní. Con ambos líderes lanzando señales contradictorias de apertura y dureza, la posibilidad de un encuentro cara a cara sigue siendo más un gesto político que una perspectiva concreta.