Desde este lunes comenzó a regir el Cobro con Transferencia (CCT), el nuevo mecanismo impulsado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permite a bancos y proveedores no financieros de crédito cobrar de manera automática las cuotas de determinados préstamos. La herramienta busca facilitar la cobranza y reducir los niveles de morosidad, aunque también establece condiciones para proteger a los usuarios.
El sistema requiere el consentimiento previo y explícito del cliente antes de habilitar los débitos. Además, alcanza a los nuevos créditos y contempla únicamente cuotas fijas e iguales durante la duración del préstamo. El BCRA estableció también que la relación entre la cuota y los ingresos no podrá superar el 30% al momento de otorgarse el financiamiento.
Una de las novedades es que el cobro podrá realizarse desde una cuenta bancaria o billetera virtual diferente de la entidad que otorgó el préstamo, siempre que allí se hayan acreditado originalmente los fondos. De esta manera, una persona que recibe un crédito en una cuenta determinada podrá tener el débito de las cuotas en esa misma cuenta, aunque opere con otra entidad financiera.
La normativa también fija límites para los intentos de cobro. La entidad deberá avisar al cliente con un día hábil de anticipación y podrá realizar un intento inicial y hasta dos reintentos, a las 48 y 96 horas. A su vez, el usuario podrá revocar el consentimiento en cualquier momento, con baja inmediata del mecanismo.
El lanzamiento se produce en un contexto de creciente morosidad en el sistema financiero, con millones de personas registrando atrasos en el pago de sus obligaciones. Según datos difundidos este lunes, casi 5,9 millones de personas registraron atrasos superiores a 90 días en julio, mientras las reestructuraciones de préstamos alcanzaron un récord de $2,6 billones.