El Gobierno nacional promulgó la Ley 27.828, que modifica el régimen de Zona Fría y restringe el acceso automático a los descuentos en las facturas de gas. La medida fue oficializada este martes mediante su publicación en el Boletín Oficial y redefine quiénes podrán acceder a las bonificaciones, con el objetivo de focalizar la asistencia en determinados hogares. La reforma mantiene un tratamiento diferencial para la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe.
Uno de los principales cambios alcanza a las localidades que habían sido incorporadas al beneficio durante la ampliación de 2021. En esas zonas, vivir en un área considerada fría ya no será suficiente para recibir el descuento de manera automática. Según estimaciones difundidas tras la promulgación, alrededor de 3,35 millones de usuarios podrían perder la bonificación generalizada, aunque algunos podrán solicitar una asistencia adicional si cumplen las condiciones previstas por la normativa.
Para acceder a la bonificación adicional, los hogares deberán estar inscriptos en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados y cumplir al menos uno de los criterios establecidos. Entre ellos figuran tener ingresos familiares iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo 2, contar con un integrante que posea el Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP o una pensión vitalicia para veteranos de la Guerra de Malvinas. También se contempla a hogares con personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD), sujetos a una evaluación de la necesidad de asistencia económica.
La reforma también modifica la forma de calcular el beneficio: la bonificación adicional se aplicará sobre los consumos base contemplados por el régimen y no necesariamente sobre la totalidad del gas utilizado en cada hogar. Además, la ley establece que el sistema se financiará mediante un recargo de hasta el 7,5% sobre el precio del gas natural en el punto de ingreso al sistema de transporte, con las excepciones previstas en la normativa.
La nueva legislación tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2031 e incluye otras disposiciones vinculadas con el mercado eléctrico y los incentivos a las energías renovables. Para los usuarios, el impacto dependerá de su ubicación, de las condiciones de acceso al subsidio y de cómo se instrumente la bonificación. En las regiones que pierdan el descuento automático, quienes no reúnan los requisitos podrían afrontar facturas más altas.