Después de más de un año marcado por la reducción de fondos discrecionales, el Gobierno nacional comenzó a incrementar las transferencias no automáticas a las provincias, una herramienta que históricamente fue utilizada para asistir financieramente a los distritos por fuera de la coparticipación.
Según datos oficiales analizados por distintos organismos especializados, durante los últimos meses se observó una recuperación de estos envíos, en contraste con la fuerte política de ajuste aplicada desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Las transferencias no automáticas son fondos que la Nación distribuye de manera discrecional a las provincias para atender emergencias financieras, programas específicos o situaciones excepcionales. A diferencia de la coparticipación federal, no cuentan con una asignación automática establecida por ley.
La decisión llega en un contexto de creciente presión de los gobernadores, quienes durante los últimos meses reclamaron por la caída de recursos nacionales y por el impacto que esa situación tuvo sobre las cuentas provinciales.
Entre las herramientas utilizadas por la Casa Rosada aparecen los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los anticipos financieros que comenzaron a habilitarse para distintas jurisdicciones. En abril, el Gobierno autorizó adelantos de coparticipación por hasta 400.000 millones de pesos para un grupo de provincias.
Pese a esta recuperación reciente, los niveles de transferencias continúan lejos de los registrados antes del inicio de la actual gestión. Informes económicos señalan que los envíos discrecionales siguen mostrando una fuerte contracción respecto de años anteriores.
La evolución de estos fondos es observada de cerca por los gobiernos provinciales, especialmente en un escenario donde muchas administraciones dependen de asistencia nacional para sostener programas, obras y servicios públicos.