El PAMI se incorporó a la red federal de atención del accidente cerebrovascular (ACV) impulsada por el Ministerio de Salud de la Nación a través del PRONAC-ACV. La medida busca que los afiliados de la obra social de jubilados y pensionados puedan acceder a una respuesta coordinada ante una emergencia cerebrovascular, desde la detección inicial hasta la rehabilitación.
La incorporación permitirá que PAMI reciba las alertas generadas mediante el Código ACV Nacional, coordine los traslados y participe en las decisiones de derivación hacia establecimientos de acuerdo con su nivel de complejidad. También deberá articular con municipios, autoridades sanitarias y otros financiadores para sostener la atención dentro de la red.
El programa tiene alcance nacional y fue creado por el Ministerio de Salud mediante la Resolución 609/2026, publicada en el Boletín Oficial el 27 de mayo. La norma estableció un sistema de centros acreditados, redes regionales de derivación, protocolos clínicos y un Código ACV Nacional para coordinar la respuesta sanitaria.
Qué cambia para los afiliados de PAMI
La principal modificación es la incorporación del financiador de la atención a un circuito nacional que busca evitar que cada sistema sanitario resuelva de manera aislada una emergencia cerebrovascular.
Ante la sospecha de un ACV, los establecimientos que integren la red podrán activar el Código ACV Nacional, un mecanismo destinado a coordinar la atención desde el primer contacto con el paciente.
El sistema contempla módulos prehospitalarios, hospitalarios, posthospitalarios y de rehabilitación. La información clínica se registra en una plataforma digital para facilitar la coordinación y el seguimiento del caso.
Para los afiliados de PAMI, esto implica que la obra social deberá integrarse a ese circuito y garantizar que la derivación y continuidad asistencial sean compatibles con la red nacional.
Cómo funcionará la red nacional de ACV
El PRONAC-ACV establece distintos niveles de participación dentro del sistema sanitario. Los establecimientos deben cumplir criterios técnicos obligatorios de acreditación para formar parte de la red.
El Ministerio de Salud, a través de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA), tiene a su cargo la conducción del programa, la supervisión de los centros y la coordinación general del sistema.
La estrategia contempla Centros Coordinadores Regionales y Centros Asociados, que deberán trabajar de manera articulada para definir dónde debe ser atendido cada paciente según la complejidad que requiera.
El objetivo es evitar que un paciente permanezca en un establecimiento sin capacidad para realizar el tratamiento que necesita y acelerar su llegada a un centro preparado para intervenir.
Qué tratamientos contempla el programa
El protocolo nacional incluye tratamientos de reperfusión para determinados casos de ACV isquémico agudo, además de procedimientos de alta complejidad.
La normativa establece un protocolo específico para la utilización de r-tPA (alteplasa), un medicamento trombolítico que puede utilizarse en pacientes seleccionados dentro de la ventana terapéutica correspondiente y bajo criterios clínicos y de neuroimagen.
La red también contempla servicios especializados, como Neurocirugía e Intervencionismo, cuando la condición del paciente requiere una atención de mayor complejidad.
El circuito no termina con la fase aguda: el programa incorpora mecanismos de rehabilitación y seguimiento posterior, con el objetivo de sostener la continuidad de los cuidados.
PAMI tendrá un nuevo rol dentro del circuito
Con la incorporación a la red, PAMI no solamente deberá financiar la atención de sus afiliados involucrados en una emergencia cerebrovascular.
La obra social deberá recibir las alertas del Código ACV Nacional, coordinar traslados, intervenir en las decisiones de derivación y garantizar la continuidad asistencial dentro de la red.
Además, deberá avanzar en acuerdos operativos con municipios, autoridades sanitarias locales y otros financiadores para que el circuito pueda funcionar de manera coordinada.
Esto adquiere especial relevancia en un sistema donde el lugar donde se produce una emergencia no necesariamente coincide con el establecimiento que cuenta con los recursos necesarios para resolverla.
El programa comenzó a implementarse a nivel federal
La incorporación de PAMI se suma a una estrategia que el Ministerio de Salud comenzó a estructurar durante 2026.
El 26 de mayo de 2026, el ministro de Salud, Mario Lugones, presentó el PRONAC-ACV durante la apertura del Global Stroke Alliance 2026 y VII Latin American Ministerial Meeting. Al día siguiente, la Resolución 609/2026 fue publicada en el Boletín Oficial.
La normativa invitó además a las autoridades sanitarias de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir al programa.
La incorporación progresiva de financiadores, municipios y establecimientos busca aprovechar la capacidad sanitaria ya existente en cada región, en lugar de crear una estructura completamente nueva.
El tiempo es clave ante un ACV
El accidente cerebrovascular es una emergencia tiempo-dependiente: cuanto más rápido se identifica el cuadro y se inicia el tratamiento adecuado, mayores son las posibilidades de reducir la mortalidad y las secuelas.
Según el Ministerio de Salud, el ACV es la segunda causa de muerte en la población adulta y la primera causa de discapacidad adquirida en adultos. Entre el 70% y el 80% de los casos son de origen isquémico.
El PRONAC-ACV busca justamente reducir las demoras mediante protocolos comunes, redes regionales y acceso a terapias de reperfusión para los pacientes que cumplen con los criterios médicos.
Cómo reconocer los síntomas de un ACV
Los síntomas suelen aparecer de manera repentina. Entre las señales de alarma se encuentran:
- Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
- Desviación o dificultad para mover un lado de la cara.
- Problemas repentinos para hablar o comprender.
- Pérdida del equilibrio o coordinación.
- Alteraciones repentinas del estado de conciencia.
Ante estos síntomas, la respuesta debe ser inmediata. El Código ACV Nacional está diseñado para activarse frente a una sospecha clínica y no reemplaza el diagnóstico médico.