La actividad portuaria quedó prácticamente paralizada este martes 4 de agosto por un paro nacional convocado por los principales gremios del sector marítimo y fluvial, una medida que impacta en las operaciones de los puertos de todo el país y genera preocupación por posibles demoras en las exportaciones e importaciones.
La protesta fue impulsada por la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (FeMPINRA) junto con otros sindicatos del sector, en rechazo al Decreto 340/2026, impulsado por el Gobierno nacional, que introduce modificaciones en el régimen de la marina mercante y la actividad portuaria.
Los gremios sostienen que la norma flexibiliza las condiciones laborales, habilita cambios en la contratación de personal y podría afectar la estabilidad de miles de trabajadores vinculados a la actividad marítima. Además, denuncian que el decreto fue dictado sin una instancia de diálogo con los representantes sindicales. Desde las organizaciones sindicales aseguraron que la medida de fuerza busca defender los puestos de trabajo, la soberanía sobre la marina mercante y las condiciones laborales del sector. También reclamaron la derogación del decreto y la apertura de una mesa de negociación con el Ejecutivo.
El paro alcanza a puertos comerciales, terminales de carga, remolcadores y otras actividades vinculadas al transporte marítimo y fluvial, por lo que se esperan demoras en distintas operaciones logísticas mientras dure la protesta. Por su parte, el Gobierno defendió la reforma al considerar que apunta a modernizar el sistema portuario, mejorar la competitividad del comercio exterior y reducir costos operativos para favorecer el desarrollo de la actividad.
Mientras continúan las negociaciones, el conflicto mantiene en vilo a uno de los sectores estratégicos para la economía argentina, ya que los puertos concentran gran parte de las exportaciones agroindustriales y del intercambio comercial del país.