El pasado 30 de marzo, Gino C, un adolescente de 15 años, llevó una escopeta de su abuelo a la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, y abrió fuego antes del izamiento de la bandera. A raíz de los disparos, murió Ian Cabrera (13) y otros compañeros resultaron heridos. A más de 30 días del hecho se reabre el debate sobre qué pasará con el menor responsable del tiroteo y cómo sigue la caua.
Cómo está hoy Gino C, el adolescente que mató de un escopetazo a Ian Cabrera
Gino C, el adolescente de 15 años, permanece bajo custodia en una institución especializada de la ciudad de Santa Fe, donde se aplica un régimen de seguimiento estricto. Debido a su condición legal, no se encuentra detenido en términos penales, pero sí bajo medidas de protección y control.
El esquema incluye evaluaciones psiquiátricas y psicológicas semanales para monitorear su evolución, además de un proceso de adaptación convivencial en un entorno controlado junto a otros jóvenes en situaciones similares. En paralelo, rige una restricción judicial que limita su circulación, manteniéndolo en un espacio resguardado mientras se define una estrategia a largo plazo.
Cómo seguirá su educación: modalidad virtual y cambio de sistema
Uno de los aspectos más delicados es la continuidad de su trayectoria escolar. Para garantizar su derecho a la educación, sin poner en riesgo a la comunidad, las autoridades analizan que retome los estudios entre junio y julio bajo una modalidad mayormente virtual.
Además, se evalúa su incorporación a una Escuela de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA). Esta alternativa permitiría desvincularlo del sistema secundario tradicional y evitar cualquier contacto con la comunidad educativa donde ocurrió el hecho.
La escuela del tiroteo: reapertura y clima de tensión
Mientras tanto, el colegio N°40 Mariano Moreno avanza en un proceso de reapertura progresiva. Luego de varias semanas dedicadas a la contención emocional y actividades de convivencia, se prevé que durante mayo se normalice el dictado de clases.
Sin embargo, el contexto sigue siendo delicado. En distintos puntos de la provincia de Santa Fe se registraron numerosas amenazas de bomba y falsas alarmas en más de cien establecimientos educativos, lo que obligó a reforzar los protocolos de seguridad.
El segundo implicado, una situación judicial más comprometida
En paralelo, la Justicia continúa investigando al segundo involucrado en el caso, un joven de 16 años que sí es punible. Su situación es considerablemente más compleja, ya que enfrenta cargos como partícipe secundario en una causa por homicidio agravado y tentativa de homicidio, lo que podría derivar en sanciones penales más severas.