El fenómeno climático conocido como Súper Niño podría favorecer un verano con temperaturas superiores a los 40 grados y precipitaciones por encima de los valores habituales en Neuquén y la Norpatagonia. El geólogo, glaciólogo e investigador independiente del CONICET Lucas Ruiz advirtió sobre estos posibles escenarios de cara al verano 2026-2027 y señaló que todavía existen incertidumbres sobre la intensidad y la distribución de los eventos.
Según explicó el especialista, los modelos climáticos aún no muestran que el fenómeno haya alcanzado su máxima intensidad. Por eso, consideró importante contemplar la posibilidad de episodios meteorológicos extremos y preparar tanto a la sociedad como a los organismos estatales para responder ante sus consecuencias.
Las proyecciones de largo plazo no permiten establecer fechas, localidades ni valores exactos para cada episodio. Sin embargo, ponen el foco en dos riesgos para la región: las olas de calor prolongadas, con noches muy cálidas, y la posibilidad de lluvias intensas.
Súper Niño: qué temperaturas podría alcanzar Neuquén
Uno de los principales puntos de atención para el próximo verano será el calor extremo. De acuerdo con los escenarios mencionados por Ruiz, las temperaturas máximas podrían superar los 40 grados durante las olas de calor.
La preocupación también alcanza a las noches. En los episodios más intensos, las temperaturas mínimas podrían mantenerse por encima de los 27 o 28 grados, lo que reduciría el alivio térmico después de las jornadas de calor.
Cuando las temperaturas nocturnas permanecen elevadas, el organismo tiene menos oportunidades de disipar el calor acumulado durante el día. Esta situación puede dificultar el descanso y aumentar los riesgos para la salud, especialmente durante períodos prolongados de calor extremo.
El escenario requiere prestar atención a la evolución de las temperaturas y a las recomendaciones sanitarias durante el verano. Las máximas, por sí solas, no muestran toda la dimensión del riesgo: la duración de las olas de calor y la falta de descenso térmico durante la noche también son factores importantes.
Qué puede pasar con las lluvias en Neuquén y la Norpatagonia
Las precipitaciones constituyen el otro componente relevante de las proyecciones. Ruiz señaló que los efectos de El Niño ya se manifiestan de distintas maneras en el país, aunque las consecuencias dependen de las características geográficas e hidrológicas de cada región.
En el Litoral argentino, por ejemplo, las lluvias intensas pueden agravar las inundaciones por el tamaño de las cuencas y el agua que llega desde otros territorios. En Cuyo, la acumulación de nieve registrada desde mediados de julio tiene efectos sobre el transporte internacional, pero también puede contribuir a la recarga de acuíferos, los glaciares y la disponibilidad futura de agua.
Para Neuquén, los pronósticos estacionales abren la posibilidad de precipitaciones superiores a los promedios habituales. No obstante, una tendencia climática no equivale a un pronóstico meteorológico para una fecha determinada.
Los modelos de largo plazo permiten identificar condiciones generales favorables a ciertos patrones atmosféricos, pero no determinar con precisión cuándo se producirá una tormenta, qué localidades recibirán más agua o qué intensidad alcanzarán las precipitaciones.
Por eso, las proyecciones deben interpretarse como escenarios posibles y no como una confirmación de que toda la provincia sufrirá lluvias extraordinarias.
Por qué el fenómeno exige preparación
Para Ruiz, el impacto de los eventos extremos no depende exclusivamente de su intensidad. También influye la capacidad de anticipación y respuesta de las comunidades y de las distintas áreas del Estado.
Ante posibles olas de calor, resulta importante evaluar las medidas de prevención sanitaria, la atención de las personas más vulnerables y la disponibilidad de espacios donde protegerse de las temperaturas elevadas.
En el caso de las lluvias intensas, la planificación requiere considerar el estado de los desagües pluviales, los sectores con antecedentes de anegamientos y los mecanismos de alerta y respuesta ante emergencias.
La infraestructura y la organización local pueden marcar diferencias en las consecuencias de un mismo fenómeno meteorológico. Por eso, la preparación no debería depender únicamente de la emisión de alertas cuando el evento ya está próximo.
Qué antecedentes ayudan a dimensionar el riesgo
Neuquén y el Alto Valle ya atravesaron episodios de calor intenso durante veranos anteriores. En enero de 2023, las temperaturas cercanas y superiores a los 40 grados estuvieron acompañadas por numerosas consultas médicas vinculadas con golpes de calor, descompensaciones y quemaduras.
Ese antecedente permite dimensionar las posibles consecuencias sanitarias de las temperaturas elevadas, aunque no significa que el próximo verano vaya a repetir exactamente las mismas condiciones.
La región también experimentó episodios de lluvias que pusieron a prueba los sistemas de drenaje urbano. La cantidad de agua caída, la velocidad con que se concentra y la capacidad de escurrimiento son factores que influyen en los posibles anegamientos.
La combinación de antecedentes locales y proyecciones climáticas refuerza la importancia de planificar con anticipación, sin confundir los riesgos posibles con eventos cuya ocurrencia todavía no está confirmada.