Un nuevo laboratorio de toxicología forense ya funciona en Neuquén con una tecnología que permite analizar sustancias secuestradas durante allanamientos. El espacio reúne distintos equipos para identificar rápidamente una droga, conocer su composición y confirmar con precisión qué contiene cada muestra.
El laboratorio pertenece al Poder Judicial de Neuquén y fue diseñado para cubrir distintas etapas del análisis. El recorrido comienza con una primera identificación y avanza hasta estudios capaces de determinar sustancias específicas y sus concentraciones.
La instalación incorpora tres herramientas principales. Cada una cumple una función diferente dentro del proceso y permite obtener información cada vez más precisa sobre las muestras.
El laboratorio comienza con una identificación rápida
El primer equipo es un espectrómetro infrarrojo por transformada de Fourier, conocido como FTIR. Su función es realizar un análisis inicial del material secuestrado y ofrecer una identificación cualitativa rápida.
El instrumento permite obtener una primera referencia sobre la sustancia que contiene una muestra. De esta manera, los profesionales pueden saber rápidamente qué tipo de material están analizando antes de avanzar con estudios más específicos.
El laboratorio también cuenta con un cromatógrafo de gases con detector de ionización de llama, denominado GC-FID. Este equipo permite cuantificar solventes y alcoholes que pueden aparecer como sustancias de corte o adulterantes.
Además, el GC-FID puede utilizarse para determinadas pericias toxicológicas sobre personas. Su incorporación amplía el tipo de muestras que pueden estudiarse dentro del espacio.
El equipo central confirma qué droga contiene cada muestra
La pieza principal del laboratorio es un cromatógrafo de gases conectado a un espectrómetro de masas. Este sistema permite realizar la confirmación específica de las sustancias encontradas.
Con este equipo se pueden identificar cannabis, clorhidrato de cocaína, ketamina, éxtasis y distintas drogas sintéticas. También permite determinar la concentración de los componentes presentes en una muestra.
La diferencia es clave para una pericia. No solo permite establecer qué sustancia fue encontrada, sino también obtener información precisa sobre su composición.
El laboratorio dispone además de bibliotecas de sustancias que se actualizan con nuevos compuestos. Allí se incorpora información sobre drogas sintéticas y precursores químicos que aparecen a medida que cambia el mercado de estupefacientes.
Carla Pandolfi, referente de la política de microtráfico del Poder Judicial de Neuquén, explicó que esta tecnología permite convertir cada muestra secuestrada en una pericia con respaldo científico. “Esta capacidad instrumental es lo que permite que cada allanamiento, cada secuestro de sustancias, cada detención se traduzca en una pericia técnicamente sólida”, señaló.
El espacio también tiene previsto sumar un cromatógrafo líquido. Ese equipo permitirá estudiar compuestos que no pueden analizarse fácilmente mediante cromatografía de gases y detectar metabolitos presentes en muestras biológicas en concentraciones muy bajas.
La ampliación tecnológica contempla además herramientas de inteligencia forense y un sistema provincial de alerta temprana. El objetivo es que el laboratorio pueda incorporar nuevas técnicas y responder a la aparición de sustancias que todavía no forman parte de sus análisis habituales.
La puesta en funcionamiento de este espacio le permite al Poder Judicial de Neuquén concentrar distintas etapas del análisis toxicológico en un mismo laboratorio. Así, una muestra puede pasar de una identificación inicial a una confirmación específica y a la determinación de sus componentes con equipamiento especializado.