La expansión de los monopatines eléctricos y de otras formas de movilidad sustentable plantea nuevos desafíos para la seguridad vial en Neuquén. La convivencia entre peatones, ciclistas, motociclistas y vehículos motorizados obliga a revisar las normas de circulación y a definir responsabilidades para evitar accidentes en calles y espacios públicos.
En ese contexto, Sandra Beatriz Torres, presidenta de la ONG Bien Argentino, impulsa una regulación que contemple las características de estos rodados y, sobre todo, la seguridad de quienes comparten la vía pública. La referente participó de reuniones en la Legislatura provincial para respaldar proyectos vinculados con los monopatines eléctricos y el uso del casco en motocicletas.
“Lo que más nos interesa es la seguridad vial”, sostuvo durante la entrevista con La Segunda Mañana, que se emite por AM 550, en la que remarcó la necesidad de establecer reglas que acompañen los cambios tecnológicos y permitan incorporar estas alternativas de transporte sin poner en riesgo a los vecinos.
Por qué los monopatines eléctricos no deben circular por las veredas
Uno de los principales problemas aparece cuando los monopatines eléctricos utilizan espacios destinados a los peatones. Aunque las ciudades todavía tienen dificultades para ofrecer infraestructura adecuada a todas las formas de movilidad, circular por la vereda puede generar situaciones peligrosas, especialmente por las diferencias de velocidad entre un peatón y un vehículo eléctrico.
Torres consideró que, antes que utilizar las veredas, estos rodados deberían circular por las ciclovías o bicisendas cuando corresponda. La falta de espacios específicos no elimina la necesidad de establecer criterios de circulación que reduzcan los riesgos para todos los usuarios.
El problema también alcanza a las bicicletas eléctricas, las motos eléctricas y otros vehículos que combinan distintas tecnologías. Algunos modelos pueden desarrollar velocidades muy superiores a las de una bicicleta convencional, lo que dificulta compartir un mismo espacio sin reglas claras.
La discusión, por lo tanto, no se limita a determinar por dónde debe circular un monopatín. También implica definir cómo se relacionan los distintos usuarios en cruces, esquinas y semáforos, y qué obligaciones tiene cada uno para evitar siniestros viales.
Qué medidas de seguridad deben cumplir los usuarios
La seguridad de los monopatines eléctricos depende tanto de las condiciones técnicas del vehículo como de las conductas de quienes los utilizan. Torres mencionó una serie de medidas que considera fundamentales para reducir los riesgos durante los desplazamientos.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Utilizar elementos reflectivos: un chaleco reflectivo ayuda a mejorar la visibilidad del conductor, especialmente en condiciones de poca luz.
- Contar con una bocina: permite advertir la presencia del monopatín en espacios compartidos, como las ciclovías.
- Respetar las normas de tránsito: los usuarios deben cumplir las reglas de circulación correspondientes y atender las indicaciones de los semáforos.
- Circular por los espacios habilitados: utilizar las ciclovías o bicisendas cuando corresponda y evitar las veredas destinadas a los peatones.
- No transportar a dos personas en un mismo monopatín: estos vehículos no están habilitados para circular con dos ocupantes, una práctica que todavía puede observarse en las calles.
- No conducir bajo los efectos del alcohol: Torres recordó que los usuarios pueden ser sometidos a controles de alcoholemia.
La referente también advirtió sobre las diferencias de potencia y velocidad entre los modelos disponibles. Por eso, sostuvo que la regulación debe contemplar las características de cada vehículo y no limitarse a una definición general de movilidad eléctrica.
Qué regulación necesitan los monopatines eléctricos en Neuquén
Neuquén capital cuenta con una ordenanza sobre monopatines eléctricos desde 2022, según explicó Torres. Sin embargo, la referente considera necesario avanzar hacia un marco provincial que permita establecer criterios comunes y anticiparse a la llegada de estos vehículos a otras localidades.
La expansión de la movilidad eléctrica ya genera consultas en municipios del interior, donde estas alternativas comienzan a incorporarse a la circulación cotidiana. Para Torres, esa situación refuerza la necesidad de contar con reglas que no dependan exclusivamente de las disposiciones de cada ciudad.
Uno de los puntos que busca incorporar es la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil frente a terceros. La preocupación no pasa por asegurar el monopatín contra robos, sino por cubrir los daños que pueda ocasionar a otras personas o a sus bienes. “Mi mayor preocupación es que estén asegurados, no contra robo el monopatín, sino por lo que pueden provocar”, explicó Torres.
La identificación de los vehículos es otro de los aspectos centrales. Torres señaló que los monopatines cuentan con un número de chasis y que se busca avanzar con un registro que permita vincular cada unidad con una persona responsable. De esa manera, ante un choque o un daño, sería posible identificar al usuario y determinar las responsabilidades correspondientes.
La dirigente aclaró que esto no equivale a establecer una patente ni a crear una licencia especial para conducir monopatines eléctricos.
¿Se necesita una licencia para manejar un monopatín eléctrico?
Torres hizo hincapié en la necesidad de diferenciar las condiciones de conducción de las propuestas de regulación que se encuentran en discusión.
En Neuquén, las personas de 17 años o más pueden conducir un monopatín eléctrico si cuentan con una licencia de conducir vigente, cualquiera sea la categoría. Para los usuarios de 16 años, la ordenanza contempla un curso de idoneidad para el manejo, de acuerdo con lo señalado por la referente.
Por eso, Torres rechazó las versiones que indicaban que se había creado una licencia específica para estos vehículos. También cuestionó la posibilidad de imponer nuevas cargas administrativas que terminen desalentando el uso de alternativas de transporte sustentable. El desafío, sostuvo, consiste en promover estas formas de movilidad sin descuidar la seguridad de quienes las utilizan y de las personas que circulan a su alrededor.
El desafío de adaptar las ciudades a la movilidad sustentable
La incorporación de monopatines y bicicletas eléctricas expone una dificultad que va más allá de las normas: la infraestructura urbana no siempre está preparada para recibir nuevas formas de transporte.
Las veredas fueron concebidas para los peatones, mientras que las calles concentran el tránsito de vehículos motorizados. Las ciclovías y bicisendas ofrecen una alternativa para determinados rodados, pero las diferencias de velocidad y características entre los usuarios también pueden generar conflictos.
Torres reconoció que todavía falta desarrollar espacios adecuados para estas nuevas modalidades. Al mismo tiempo, advirtió que la cantidad de vehículos que circulan por las ciudades obliga a pensar alternativas que permitan reducir la dependencia del automóvil particular.
La movilidad sustentable, planteó, debe ser promovida como una opción de transporte, pero con reglas que contemplen la convivencia en el espacio público y la protección de los usuarios más vulnerables.
En esa escala de prioridades, peatones, ciclistas y usuarios de monopatines y motocicletas requieren especial atención frente a vehículos de mayor porte. La seguridad vial, sostuvo, debe mantenerse como criterio central al momento de diseñar las normas y planificar la circulación.
El desafío para Neuquén será acompañar la evolución de estas tecnologías con una regulación que establezca responsabilidades, promueva el uso seguro y proteja a los vecinos. Para Torres, el seguro de responsabilidad civil, la identificación de los rodados y la actualización permanente de las reglas son pasos fundamentales para que la movilidad sustentable pueda crecer sin aumentar los riesgos en las calles.