La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) mantiene un monitoreo constante de los caudales de los ríos y los niveles de los embalses de la provincia de Neuquén ante las lluvias y la posibilidad de que se produzcan crecidas. El secretario técnico del organismo, el ingeniero Horacio Collado, aseguró que las represas cuentan con capacidad de regulación suficiente para atenuar este tipo de fenómenos.
En diálogo con Pancho Casado en La Primera Mañana por AM550, Collado explicó que el esquema de erogaciones no registró cambios en las últimas horas. Consultado sobre la capacidad del río Neuquén para recibir un caudal de 550 metros cúbicos por segundo, afirmó que sí está preparado, aunque recordó que durante la última crecida importante, en 2023, se registraron algunas dificultades en sectores ribereños.
“En el año 2023, que fue la última vez que tuvimos crecida, entre 500 y 550 aparecieron algunas dificultades”, señaló. En ese sentido, explicó que la delimitación entre el dominio público y privado del río está vinculada a la línea de ribera, establecida en un caudal de referencia de 600 metros cúbicos por segundo.
El ingeniero advirtió que, cuando los embalses ingresan en una etapa de atenuación de crecidas, puede ser necesario aumentar las erogaciones para mantener la seguridad estructural de las represas.
Capacidad disponible en los embalses
Collado destacó que los embalses de Los Barreales y Mari Menuco cuentan actualmente con cerca de 2,50 metros de altura disponible, una reserva que permite regular el ingreso de agua. Según detalló, el principal desafío del río Neuquén no es el volumen total, sino el pico máximo de caudal que puede producirse en poco tiempo.
“El problema del río Neuquén no es el volumen o la cantidad de agua, sino el pico máximo, el caudal instantáneo máximo”, sostuvo. También explicó que la pendiente pronunciada y la escasa forestación en la cuenca alta favorecen crecidas rápidas, por lo que resulta fundamental controlar los caudales máximos.
El secretario técnico de la AIC señaló que el sistema de embalses permite administrar el agua de manera gradual y afrontar tanto las lluvias como el deshielo previsto para los próximos días. Además, remarcó que la capacidad de regulación estacional permite almacenar agua y liberarla progresivamente, incluso durante los meses de verano, cuando las precipitaciones suelen ser menores.
“Estamos en una condición muy buena, gracias a Dios. Lo que buscamos es anticiparnos a lo que pueda ocurrir; por eso estamos erogando un poco más de agua en el río, aunque los embalses están en condiciones de liberar muchísimo menos”, señaló.
Aunque destacó las condiciones actuales del sistema, Collado aclaró que el organismo no descarta que puedan registrarse inconvenientes en sectores ribereños. Por ese motivo, la AIC mantiene contacto con las áreas de Defensa Civil y los municipios ubicados desde El Chañar hasta la Confluencia.
El impacto del fenómeno de El Niño
Durante la entrevista, Collado también se refirió a las lluvias y a su posible relación con el fenómeno de El Niño. Señaló que las precipitaciones y las inundaciones existieron históricamente, incluso antes de que se estudiara la relación entre las condiciones del océano Pacífico y los patrones climáticos.
“Si no es El Niño, bueno, antes también había lluvias y había inundaciones, como las que hay gente grande que nos puede contar”, expresó. Por eso, consideró importante mantener las precauciones y anticiparse a los posibles escenarios.
Finalmente, el ingeniero resaltó la importancia de las grandes obras hidráulicas de la región para gestionar las crecidas y brindar seguridad ante situaciones de emergencia.
En particular, indicó que el sistema de embalses de la cuenca del Comahue ofrece una capacidad de regulación que no está disponible en otras regiones donde las represas funcionan principalmente como estructuras de paso. “Gracias a Dios podemos todavía contar con estas grandes obras para que cumplan esta función”, destacó.
ENTREVISTA COMPLETA: