Las lentejas, eran de consumo diario en la dieta de los antiguos egipcios, griegos y romanos. Para ellos éste combustible natural de sabor terroso, los ayudaba a afrontar con energía las tareas cotidianas y eran la base de las comidas de las poblaciones más longevas que vivieron en el mundo.
Esta legumbre, aporta proteínas vegetales que dan saciedad, fibra que sana y nutre el intestino y compuestos como hierro, zinc y magnesio, que la convierte en un alimento esencial. Sin dudas, ocupa un lugar clave en una alimentación equilibrada.
En regiones donde la carne y los lácteos no son muy accesibles, ya sea física o económicamente y en dietas veganas, las lentejas son una fuente ideal de proteínas.
Hoy en día se las utiliza en todo tipo de recetas: ensaladas, pastas, guisos, hamburguesas, empanadas etc. Su producción mundial es liderada por Canadá e India.
Entre los beneficios que las lentejas aportan a la salud, éstos son los más destacados:
- Reduce el riesgo de obesidad por su efecto saciante.
- Retrasa la digestión y en consecuencia la absorción de carbohidratos.
- Disminuye los niveles de colesterol e hipertensión arterial.
- Previene enfermedades digestivas gracias a su efecto en la flora intestinal.
- Previene patologías cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
- Son una excelente fuente de hierro vegetal (conocido como hierro no hemo) dado que aportan aproximadamente entre 7 y 8 mg. por cada 100 grs.
En el caso de niños o personas con digestión sensible, las lentejas turcas (rojas) son más fáciles de digerir.
Se sugiere combinarlas con verduras cocidas, si no se quiere ingerir demasiada fibra.