A pocos minutos del movimiento y el ruido del centro de Neuquén, existe un lugar donde el paisaje cambia por completo: aparecen los árboles, el río acompaña el recorrido y el canto de las aves se mezcla con el sonido del agua. Es el Parque Ribereño Río Neuquén, conocido como Parque Agreste, un espacio natural ubicado a metros de la ciudad que invita a caminar, andar en bicicleta y disfrutar de la primavera rodeado de vegetación.
A orillas del río Neuquén
El Parque Agreste está ubicado a orillas del río Neuquén, a metros del barrio Rincón de Emilio, y ocupa unas 28 hectáreas de vegetación ribereña. Cuenta con senderos habilitados para caminatas y paseos en bicicleta, con recorridos de más de cuatro kilómetros y baja dificultad.
El lugar ofrece un paisaje diferente al de las bardas que caracterizan a la región. Los árboles, arbustos y las costas del río forman un corredor verde donde distintas especies de aves encuentran refugio.
El parque fue inaugurado oficialmente el 19 de diciembre de 2020 con el objetivo de acercar a vecinos y visitantes al río y ofrecer un espacio para actividades recreativas al aire libre. Cuenta con sendas peatonales, cartelería, bancos y cestos de residuos que acompañan el recorrido.
Un bosque junto al agua
La primavera permite observar con mayor detalle la vegetación que caracteriza al Parque Agreste. Sauces criollos y sauces mimbre, álamos blancos y negros, olmos, fresnos, arces americanos y olivillos forman parte de la diversidad de árboles presentes en el lugar.
Entre sus ramas también crecen plantas trepadoras, como la madreselva, y aparecen arbustos como la rosa mosqueta, la chilca y la bardana. La combinación de vegetación y agua genera un ambiente particular dentro del paisaje neuquino.
Este bosque ribereño contrasta con los tonos secos y la escasa cobertura vegetal de las bardas cercanas. La presencia del río y las características del suelo favorecen una vegetación abundante que transforma el paisaje a medida que se avanza por los senderos.
El entorno también refleja los cambios que experimentó la ribera con el paso del tiempo. La regulación del régimen del río por las represas, con una disminución de la frecuencia y la intensidad de las crecidas, contribuyó a la estabilización de sectores de la costa y al desarrollo de una vegetación más diversa.
Caminar por el parque permite descubrir ese contraste en pocos metros: de un lado, el paisaje árido característico de la región; del otro, un corredor verde que acompaña el curso del río y ofrece sombra y frescura durante los días templados.
Un refugio para las aves
El Parque Agreste también invita a levantar la mirada y prestar atención a los movimientos entre los árboles y sobre el agua. Entre las especies acuáticas y ribereñas que pueden observarse aparecen patos overos, barcinos y maiceros, gallaretas, macás y cisnes de cuello negro y coscoroba.
También pueden encontrarse horneros, zorzales, calandrias, carpinteros, golondrinas y chimangos en distintos sectores del parque. Algunas especies pueden reconocerse por su silueta o sus movimientos, mientras que otras se descubren al detenerse a escuchar los sonidos de la vegetación.
El avistaje de aves se convierte así en otra forma de recorrer el lugar, con una propuesta que invita a caminar sin apuro y observar el entorno. Mantener distancia de los animales, no alimentarlos y evitar ruidos innecesarios son algunas de las formas de contribuir al cuidado de este ambiente.
Un espacio natural dentro de la ciudad
El Parque Agreste forma parte del conjunto de áreas protegidas urbanas de Neuquén, espacios destinados a conservar ambientes naturales y acercar a la comunidad a su patrimonio ambiental.
Actualmente, la ciudad cuenta con ocho áreas protegidas: siete bajo gestión municipal y una administrada por la Universidad Nacional del Comahue. Entre ellas se encuentran el Parque Regional Bardas Norte, la Laguna San Lorenzo, el Parque de los Dinosaurios, el Parque Bardas Soleadas, el Parque Ribereño Perlas del Limay, el Parque Ribereño de la Confluencia —en la península Hiroki— y el Parque Universitario Provincia del Monte.
Cada uno de estos espacios conserva características particulares del territorio, desde humedales y ambientes de barda hasta sectores de ribera y áreas de valor paleontológico. En el caso del Parque Agreste, su principal atractivo está en el encuentro entre el río, el bosque ribereño y la vida silvestre a pocos minutos de la zona urbana.
La conservación de estos lugares también permite desarrollar actividades recreativas y educativas, promover el conocimiento de la flora y la fauna y fortalecer el vínculo de los vecinos con el ambiente.
Qué se puede hacer y qué está prohibido
Para quienes buscan una salida al aire libre durante la primavera, el Parque Agreste ofrece una alternativa sencilla sin necesidad de alejarse de Neuquén: elegir un sendero, caminar junto al río, andar en bicicleta u observar las aves que habitan el lugar.
El paisaje combina el verde de los sauces y los álamos con el movimiento del agua y los sonidos de la naturaleza. Es una postal que muestra otra cara de la ciudad y permite detenerse, respirar y disfrutar de un entorno natural en medio del paisaje urbano.
Al tratarse de un espacio de conservación, existen actividades que están prohibidas. No está permitido acampar, hacer fogatas, pescar, talar árboles, nadar ni circular en motos o vehículos.