Añelo

Hidrocarburos no convencionales y la fórmula para ser Estados Unidos

¿En qué se parecen la fría localidad de Willinton, corazón de Dakota del Norte, y la hoy burbujeante localidad de Añelo, a 100 kilómetros de Neuquén? En que ambos pueblos están sentados sobre los yacimientos de hidrocarburos no convencionales más importantes de uno y otro país, motor de su eclosión. En aquel caso, el milagro ya se operó. En el local, se está esbozando.
martes, 9 de septiembre de 2014 · 09:01
Hace unos ocho años, Willinton era poco más que un caserío que se acomodaba a la gelidez de un clima con temperaturas bajo cero durante cinco meses al año, pero en el 2010 los registros acusaban más de 14.000 pobladores estables, escaseaba la vivienda y resultaba difícil conseguir un camionero por menos de 8.300 dólares al mes. 
El hallazgo de grandes cantidades de gas, que generalmente se produce buscando petróleo, impulsó un desarrollo frenético, con una importante oferta de empleo. Con la tecnología disponible, Estados Unidos empezó a producir básicamente shale gas en cantidad que no sólo le permitirá independizarse de las importaciones sino que en corto plazo podrá proveer al mundo.
Según la Energy Information Administration, en el 2010 aquella nación importaba el 11% del gas que consumía, mientras que en el 2035 tendrá un excedente exportable equivalente al 5% de su oferta global, gracias al desarrollo de los no convencionales. En apenas tres años esta clase de hidrocarburo ocupará el 70% de la matriz gasífera. La pujanza de Willinton es de algún modo prueba de esa bonanza.

La pregunta es si ocurrirá lo mismo con  Añelo,  pueblito de poco más de 2.000 habitantes, muy próximo a Vaca Muerta, donde ya se registra una actividad extraordinaria. En esta localidad, sobre la margen izquierda del río Neuquén, hasta hace poco era impensable un congestionamiento de tránsito o el aluvión de profesionales de diversos países, que llegaron a la meseta patagónica para suplir la carencia de los locales: noruegos o venezolanos buscan ávidos viviendas.
Emergen hoteles de varias estrellas, delegaciones de courriers internacionales y oferta de emprendimientos inmobiliarios orientados a ciudadanos de altos ingresos. Añelo es sólo un emergente del boom que se insinúa en Argentina con los hidrocarburos no convencionales: por la magnitud de las reservas potenciales, está segunda en el ranking internacional de gas y cuarta en el de petróleo.
La incógnita a despejar es si hay condiciones económicas y legales para replicar acá el milagro estadounidense de los últimos años, que se expresó como un aumento notorio de la producción y, al mismo tiempo, con una baja importante en los precios: del 2008 a la actualidad el gas en EE.UU. bajó de 12 dólares el millón de BTU a sólo 3.
Varias empresas locales y extranjeras ya se lanzaron a la búsqueda de este tipo de hidrocarburo, que está a mayores profundidades y requiere una tecnología más compleja y costosa para su extracción. Pero la única con resultados palpables es YPF, que ya tiene más del 10% de su creciente producción cubierta con esta categoría de producto.

CONDICIONES PARA ESPEJAR A ESTADOS UNIDOS

Estimaciones oficiosas pero no objetadas, aseguran que para desarrollar Vaca Muerta, corazón de los no convencionales, se necesitan no menos de 250.000 millones de dólares, lo que hace imprescindible convocar a capitales foráneos. En este marco se inscriben el régimen de promoción de inversiones(decreto 929), los acuerdos con la norteamericana Chevron, el más reciente con la malaya Petronas y los cambios que el poder central impulsa en la Ley de Hidrocarburos. Todos tienen como norte ofrecer prerrogativas al inversor extranjero para que haga desembolsos de riesgo: no es desprecio por la soberanía sino puro pragmatismo.
Exportar una parte de su producción sin impuestos, disponer libremente de las divisas que genere esa operación, remitir utilidades, dirimir cualquier eventual conflicto entre el inversor y el Estado en una jurisdicción extranjera (a priori menos proclive a apañar los interese argentinos) o limitar la capacidad provincial de gravar la actividad, integran el menú de ventajas ofrecidas con el soporte de una lógica difícil de refutar: si el negocio no resulta muy atractivo, es difícil animar capitales. Éstos están propulsados exclusivamente por el afán de renta y no por ninguna vocación altruista.
Para replicar el auge estadounidense también es necesario contar con infraestructura adecuada para movilizar los recursos, obra pública que puede (o no) ejecutarse con aporte privado. La gestión de Miguel Galluccio reformuló la estrategia de responsabilidad social empresaria y ordenó a la Fundación YPF volcarse a apoyar el desarrollo de pueblos próximos al núcleo de explotación como Añelo, en lugar de levantar, por ejemplo, una escuela en la Pampa Húmeda. Un grano de arena.
Otro requisito es el de contar con la mano de obra especializada que permita sostener esa actividad: geólogos, ingenieros y otros egresados universitarios de ciencias duras. Ésos que en las últimas décadas se transformaron casi en una rareza en Argentina, a pesar de que tienen ocupación plena.
Todas condiciones básicas para replicar aquí lo que ocurrió en el hemisferio Norte. Sólo así Añelo  honraría la sonoridad dulce y encantadora que en español tiene ese nombre, liberándolo de las connotaciones negativas que se le atribuyen como vocablo mapuche: paraje olvidado o meseta de la muerte.

Fuente: Diario BAE

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