Ariel Eskers, quien está acusado de haber matado de un disparo en el cráneo a su vecino, César Benedicto Oliva en el barrio Atahualpa, de Neuquén, seguirá preso en su casa por los próximos cuatro meses porque "existe riesgo de que se profugue", según consideró la fiscal Gloria Lucero y avaló la jueza de Garantías Estefanía Saulí.
La prolongación de la medida de coerción, que vencía el próximo 28 de febrero, es por un plazo de cuatro meses y bajo la modalidad de prisión domiciliaria, bajo el argumento de que existe riesgo de fuga.
La decisión fue tomada durante una audiencia realizada en la Ciudad Judicial de Neuquén, y que dirigió la jueza de garantías Estafanía Sauli.
Eskeres está acusado por el homicidio de Oliva, hecho ocurrido el 22 de febrero de 2018 alrededor de la una de la tarde sobre la calle Pizarro. Tras una discusión entre la víctima y el acusado, y mientras Oliva corría por la calle, Eskeres le disparó. El proyectil le impactó en la cabeza y le provocó la muerte horas después en el hospital Castro Rendón.
De acuerdo al planteo de la fiscal del caso, quien fue asistida en la audiencia por la funcionaria Lucrecia Sola, el juicio para determinar la responsabilidad o no del acusado, se realizará en el corto plazo.