¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Atropelló, mató y escondió el auto: lo condenaron a 5 años y 5 meses de prisión tras un acuerdo entre las partes

Facundo Gabriel Marín fue condenado a 5 años y 5 meses de prisión por atropellar y matar a Emilio Juárez en Bariloche. Tras el choque, huyó, escondió el auto y fue descubierto por la Policía. Además, quedó inhabilitado para conducir durante 10 años.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Martes, 22 de septiembre de 2026 a las 07:34
PUBLICIDAD

Facundo Gabriel Marín fue condenado a 5 años y 5 meses de prisión efectiva por matar a Emilio Juárez Villarruel, a quien atropelló durante la madrugada del 27 de junio en Bariloche, y recibió además 10 años de inhabilitación para conducir. Después del impacto no se quedó a asistir a la víctima: escapó, ocultó el Ford Fiesta y la investigación policial terminó encontrando el vehículo. El caso había comenzado con una acusación mucho más grave por homicidio simple con dolo eventual, pero finalmente un acuerdo entre la fiscalía y la defensa terminó en una condena firme por homicidio culposo agravado.

Todo ocurrió entre la 1.40 y las 2 de la madrugada sobre calle Ruiz Moreno al 1355. Emilio Juárez, de 44 años, cruzaba la calle cuando fue embestido por el Ford Fiesta que conducía Marín. El impacto le provocó una fractura de cráneo, una fractura en una de sus piernas y graves traumatismos. Un llamado ingresó a la central policial alrededor de la 1.50 y la víctima fue trasladada en código rojo al Hospital Zonal Ramón Carrillo, donde murió cerca de las 10 de la mañana.

Pero la historia no terminó con el choque. Marín se fugó del lugar sin asistir a Juárez y poco después detuvo el auto en la zona de Brown y Beschedt para observar los daños que había sufrido. A partir de allí comenzó otra parte de la secuencia: el vehículo fue ocultado y, al día siguiente, Marín llevó a un adolescente hasta una vivienda cercana al Lago Mascardi donde quedó escondido el Ford Fiesta. La Fiscalía sostuvo que el menor se sintió coaccionado.

Mientras tanto, la Policía avanzaba sobre las pistas que había dejado el conductor. El relevamiento de cámaras particulares de la zona, los testimonios y las pericias realizadas sobre el vehículo permitieron orientar la investigación hasta identificar el auto utilizado durante la madrugada. El hallazgo del rodado fue una pieza clave para reconstruir qué había ocurrido después del atropello.

Además, había otro dato que complicaba todavía más la situación de Marín: no podía estar manejando. Tenía una inhabilitación judicial vigente hasta junio de 2027, impuesta después de una condena por conducir en estado de ebriedad. En esta oportunidad, la acusación también señaló que había consumido alcohol antes de ponerse nuevamente al volante.

Acuerdo por una causa más benévola

Con esos elementos, la causa había arrancado con una imputación por homicidio simple con dolo eventual. Sin embargo, durante la investigación la discusión jurídica cambió y la Fiscalía y la defensa terminaron acordando una salida mediante juicio abreviado. La calificación definitiva fue homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria, la inhabilitación para conducir y la fuga posterior al hecho.

El tribunal integrado por Bernardo Campana, Romina Martini y Juan Martín Arroyo homologó el acuerdo por unanimidad. Los jueces consideraron acreditada la responsabilidad de Marín y tuvieron especialmente en cuenta la fuga, la inhabilitación que ya pesaba sobre él y su conducta posterior, vinculada con el ocultamiento del vehículo. La pena quedó establecida en 5 años y 5 meses de prisión efectiva y 10 años de inhabilitación para conducir.

Durante la audiencia, Marín reconoció su responsabilidad y pidió disculpas a la familia de Emilio. Dijo que estaba arrepentido y que nunca había tenido intención de matar a una persona. Pero la respuesta del hermano de la víctima fue contundente. Gabriel Juárez le recordó que había dejado a una madre sin su hijo, a tres hijos sin su padre y a él sin su hermano. Después de escucharlo, Marín volvió a pedirle perdón. La respuesta fue corta: "Yo no te lo acepto".

Finalmente, las partes renunciaron a los plazos para impugnar la sentencia, por lo que la condena quedó firme en la misma audiencia. Marín deberá cumplir la pena de prisión efectiva y no podrá conducir durante una década. Para la familia de Emilio, en cambio, el fallo cerró una etapa judicial, pero no la herida que dejó aquella madrugada: el hombre que atropelló a Juárez, se fue del lugar y después escondió el auto terminó tras las rejas.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD