Un bebé de apenas un mes y medio no podía respirar y su madre pidió ayuda desesperadamente en el barrio J.J. Gómez, en General Roca. Dos policías de la Comisaría 47° acudieron a la vivienda, lo subieron junto a su mamá al patrullero y emprendieron un traslado de urgencia hacia el hospital. Durante el recorrido, la sargento María Alejandra Alarcón y el cabo primero Jonathan Inostroza le practicaron maniobras de reanimación hasta que lograron despejar sus vías respiratorias. El pequeño ingresó a la guardia con signos vitales estables y quedó fuera de peligro.
El dramático episodio ocurrió el miércoles a las 21:42, cuando una llamada de auxilio desde una casa ubicada en Villegas al 7500 alertó sobre la situación del recién nacido. Los efectivos llegaron al lugar y se encontraron con un cuadro que exigía actuar sin perder tiempo. Ante la gravedad de lo que estaba sucediendo, decidieron trasladar al bebé de inmediato, sin esperar la llegada de una ambulancia.
Con la madre y el pequeño a bordo, el patrullero salió rumbo al centro médico. Pero la urgencia no terminó al comenzar el viaje. Durante el trayecto, los policías debieron concentrarse en asistir al bebé, que presentaba dificultades para respirar. En esas circunstancias, Alarcón e Inostroza comenzaron a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar. La sargento logró finalmente despejar las vías respiratorias del pequeño, un paso decisivo para estabilizarlo antes de que recibiera atención médica.
El patrullero llegó al hospital a las 22:02, apenas 20 minutos después del pedido de ayuda. El bebé ingresó con signos vitales estables y quedó bajo observación del equipo médico. La noticia que la familia necesitaba escuchar llegó después de esos minutos de angustia: el pequeño estaba fuera de peligro.
El episodio tuvo un desenlace favorable después de una secuencia en la que la rapidez para tomar decisiones y la asistencia durante el traslado resultaron fundamentales. Para la madre, la emergencia había comenzado en su propia casa y terminó en la guardia del hospital, con su hijo a salvo. Para los dos policías, la intervención se convirtió en una asistencia de urgencia en la que cada minuto podía hacer la diferencia.