Una broma entre un comerciante y una abogada de Bariloche terminó en un operativo de seguridad en Aeroparque, una investigación federal y una causa por por intimidación pública. El amigo chistoso dejó una conservadora con una víscera sobre hielo y un mensaje que hablaba de un supuesto secuestro. Pensó que iba a provocar una carcajada, pero terminó detenido, con un embargo millonario y explicando la "jodita" ante la Justicia.
El episodio ocurrió a mediados de agosto en Aeroparque metropolitano y tuvo como protagonista a Pablo Daniel Fagni, un comerciante de 46 años que quiso llevar demasiado lejos una broma a una abogada amiga, oriunda de Bariloche. La escena, vista desde afuera, no tenía nada de graciosa.
En las cámaras de seguridad quedó registrado como Fagni llegó al aeropuerto en una Fiat Fiorino blanca y llevaba una conservadora de las utilizadas para transportar elementos que necesitan mantenerse refrigerados. Caminó desde el estacionamiento sur, cruzó la avenida Rafael Obligado y llegó hasta el sector de Arribos Nacionales. Entonces dejó la caja.
Pero no se fue sin antes grabar un video. Sobre la tapa había escrito con marcador negro y en letras mayúsculas: "Migraciones (secuestro). B.A., abogada ¿‘respetable’? de Bariloche". Además, una cinta con la advertencia "Frágil" completaba una escena que, en un aeropuerto, difícilmente podía ser tomada como una simple cargada.
Y así fue. La conservadora quedó abandonada durante varias horas hasta que, aproximadamente a las 13.30, fue advertida por taxistas. A partir de ese momento, lo que para Fagni había sido una puesta en escena para una amiga se convirtió en un procedimiento de seguridad. Frente a la posibilidad de que pudiera tratarse de un explosivo o de algún elemento peligroso, intervinieron agentes del Grupo de Delitos Complejos de la PSA, especialistas del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX), bomberos y personal sanitario.
Primero hubo que descartar lo peor. La inspección no encontró explosivos. Pero cuando finalmente abrieron la conservadora apareció algo que volvió a poner a todos en alerta: una víscera colocada sobre hielo. La pregunta era todavía más inquietante: ¿era un órgano humano?
Por eso la investigación llegó incluso hasta el INCUCAI, mientras se buscaba establecer con precisión qué había dentro de aquella caja abandonada en el principal aeropuerto del país. La respuesta llegó dos días después. Un perito de la Morgue Judicial de la Corte Suprema determinó que se trataba de un riñón de origen animal.
El misterio empezaba a resolverse, pero la investigación recién estaba tomando velocidad. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir prácticamente paso a paso los movimientos del hombre que había dejado la conservadora. Fagni había llegado cerca de las 6.44 del miércoles 19 de agosto. Bajó de la Fiorino con la caja en brazos, cruzó la avenida y se dirigió hacia Arribos Nacionales. Dejó el paquete, grabó el video y volvió sobre sus pasos.
A las 6.52 cruzó nuevamente la avenida, subió a la camioneta y se marchó. Según la reconstrucción realizada por los investigadores, la conservadora permaneció allí cerca de siete horas hasta que fue denunciada. Mientras tanto, la tecnología comenzó a cerrar el círculo. La PSA analizó las grabaciones junto con registros del Centro de Monitoreo Urbano y el Anillo Digital. Así pudieron establecer el recorrido de la Fiorino: había ingresado a la Ciudad de Buenos Aires a las 6.29 y posteriormente circuló hacia Ciudad Universitaria.
Pero faltaba identificar al responsable. Y la pista estaba escrita sobre la propia conservadora. Las iniciales "B.A." correspondían a la abogada barilochense a la que estaba dirigida la supuesta amenaza. Cuando la mujer observó las fotografías del objeto, reconoció la conservadora. Además, había recibido un video de su amigo relacionado con la escena.
Entonces apareció el nombre de Fagni. La mujer declaró ante la Justicia que mantenía una relación de amistad con el acusado y que, lejos de sentirse amenazada, entendía perfectamente el contexto de aquella puesta en escena. La broma tenía como origen una conversación entre ambos sobre el consumo de alcohol durante sus vacaciones en República Dominicana y la supuesta necesidad de conseguirle "un hígado nuevo".
El problema fue que Fagni decidió convertir el chiste en una escena policial. Según explicó después, fue a un supermercado y compró un riñón animal porque consideró que, por su color, era el órgano que más se parecía a un hígado. Lo puso sobre hielo dentro de una conservadora y eligió Aeroparque como escenario porque le quedaba de paso hacia su trabajo en Olivos.
Quería que el video pareciera real. Lo consiguió demasiado bien. En la grabación que entregó la abogada se escucha a Fagni hablarle directamente a su amiga. La llama "Pitufina" y simula haber encontrado la conservadora en Migraciones. Después muestra el interior de la caja y el supuesto hígado. "Lo bueno es que por lo menos te lo mantuvieron con hielo", dice en el video, antes de continuar con la cargada sobre el órgano y las vacaciones.
El problema es que mientras Fagni buscaba generar una reacción entre dos amigos, en el aeropuerto los especialistas estaban tratando el episodio como una situación potencialmente peligrosa. La broma había dejado de ser una broma. El 24 de agosto, la PSA allanó el domicilio de Fagni en Berisso. El hombre fue detenido y los investigadores secuestraron un teléfono Samsung que quedó sometido a peritajes.
Además, los investigadores contaban con otro elemento que lo ubicaba en la escena: la empresa Claro informó que la línea telefónica atribuida a Fagni había impactado a las 6.59 en una antena identificada como "Aeroparque 2 M1".
Con las cámaras, los registros de circulación, la información telefónica, el video y la declaración de la abogada, la investigación terminó de armar el rompecabezas. Y llegó la consecuencia judicial. Diez días después del episodio, el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi procesó a Fagni por intimidación pública, dispuso un embargo de 8 millones de pesos sobre sus bienes y ordenó su libertad.
Es decir: estuvo detenido, pero no quedó preso preventivamente. Ahora deberá afrontar el proceso judicial mientras intenta explicar cómo una broma entre amigos terminó provocando un operativo de seguridad en Aeroparque. Ante el juez, Fagni reconoció haber comprado el órgano, preparado la conservadora y dejado la caja en el aeropuerto. También contó que conocía a la abogada desde septiembre del año anterior y que incluso habían compartido actividades juntos, entre ellas un recital de Ricardo Arjona.
Aseguró que entre ambos existe un vínculo de amistad y que la inscripción sobre la conservadora -incluida la palabra "respetable" entre signos de interrogación- formaba parte del mismo código de humor que mantenían. También dijo estar arrepentido. Según su propia explicación, nunca imaginó semejante despliegue ni las consecuencias que podía generar dejar una conservadora con una víscera sobre hielo en un aeropuerto y acompañarla con la palabra "secuestro".
Ante la Justicia, resumió todo de una manera que ahora parece casi increíble: “una broma que salió mal”.