Un delincuente terminó detenido durante la madrugada en Cipolletti después de protagonizar una secuencia que incluyó el robo de elementos del interior de un vehículo estacionado, daños en otro automóvil y una persecución a pie por varias cuadras. Cuando la Policía logró interceptarlo, llevaba encima gran parte de los objetos denunciados como robados, incluyendo un criquet, un kit de seguridad y un dispositivo de rastreo que pertenecían al auto de una de las víctimas.
La historia comenzó cerca de las 4 de la mañana en pleno centro. Sin embargo, un vecino advirtió movimientos extraños alrededor de un Peugeot estacionado sobre calle España. El hombre vio a un sujeto manipulando una rueda de auxilio. En un momento, el delincuente advirtió que lo estaban viendo y volvió a colocarla en su lugar. Lejos de tranquilizar la situación, esa maniobra aumentó las sospechas. Había apuro, nerviosismo y una evidente intención de abandonar la escena.
Por eso decidió seguirlo a la distancia mientras llamaba al 911 RN Emergencias. Lo que ocurrió después confirmó que sus sospechas estaban bien fundadas. Mientras avanzaba hacia el sur, el sospechoso continuó con su raid delictivo. De acuerdo con el testimonio incorporado a la causa, fue visto atacando otro vehículo estacionado, un Citroën Basalt blanco. El estruendo de un vidrio roto terminó de revelar lo que hasta ese momento parecía una serie de movimientos aislados.
Lejos de detenerse, el hombre continuó caminando como si nada hubiera ocurrido. Pero a esa altura ya había una descripción detallada de su vestimenta y de su recorrido circulando entre los móviles policiales. La fuga duró poco. Finalmente fue interceptado sobre calle San Martín. Y allí comenzaron a aparecer las pruebas que lo dejaron en una situación comprometida.
Entre sus pertenencias encontraron dos estuches. Dentro de ellos llevaba un criquet y un kit de seguridad compuesto por matafuego, chaleco refractario y balizas. No eran elementos elegidos al azar. Minutos después se comprobaría que habían sido sustraídos de uno de los vehículos afectados.
La situación se agravó todavía más cuando los efectivos lograron localizar al propietario del Peugeot que había quedado en el centro de la maniobra. Al inspeccionar el automóvil, la víctima descubrió que el delincuente no se había limitado a llevarse objetos. La guantera estaba dañada. También había roturas en sectores internos del vehículo, en la fusilera y en parte del tablero. El interior mostraba señales claras de haber sido revisado de manera violenta en busca de cualquier elemento de valor.
Sin embargo, el dato más contundente apareció cuando comenzó a enumerar los faltantes. Uno por uno, los objetos denunciados coincidían con los que la Policía acababa de secuestrar durante la detención. Como si eso fuera poco, entre las prendas del sospechoso apareció un llavero con la inscripción "Armonique" junto a un dispositivo de rastreo. Ambos fueron reconocidos por la víctima como parte de los elementos que habían desaparecido de su vehículo apenas unos minutos antes.
Mientras tanto, personal del Gabinete de Criminalística trabajó sobre las escenas para documentar daños, relevar evidencias y reconstruir cada movimiento del sospechoso. Paralelamente, se iniciaron las actuaciones para ubicar al propietario del Citroën Basalt y determinar si además de los daños existió algún intento de robo.