Un colectivo que transportaba a seis chicos quedó al borde de un desagüe en la zona rural de Roca y estuvo a punto de terminar en el agua. El episodio ocurrió sobre la calle Romagnoli, a unos 100 metros de la escuela del mismo nombre, durante una jornada de lluvia intensa. La conductora perdió el control del vehículo por causas que no fueron establecidas. Los menores y la mujer fueron asistidos por personal del Siarme y, aunque estaban conmocionados, ninguno necesitó ser trasladado al hospital.
El episodio pudo terminar en una tragedia. El colectivo quedó en una posición comprometida, con el desagüe como una amenaza concreta, mientras los chicos viajaban regresaban de la escuela. La escena volvió a poner bajo la lupa las condiciones de las calles rurales después de semanas enterras de lluvias y también del estado de los colectivos que realizan el transporte escolar.
Según trascendió, la lluvia intensa complicaba la circulación y una de las hipótesis apunta a que un vehículo que transitaba por delante realizó una frenada de golpe y la conductora del colectivo intentó esquivarlo hacia la banquina que cedió por la inestabilidad del terreno. Sin embargo, esa posibilidad todavía debe ser confirmada. Por ahora, no hay precisiones suficientes para determinar si el vehículo se desestabilizó por el estado del camino, una maniobra o algún otro factor.
Tras el incidente, intervino el SIARME para asistir a los ocupantes. Los seis chicos y la conductora fueron revisados en el lugar y no presentaban lesiones que justificaran su traslado a un centro de salud. El susto fue inevitable: el colectivo llevaba menores y terminó peligrosamente cerca de un desagüe.
Este hecho ocurrió pocos días después de otro incidente vial protagonizado por un colectivo escolar en el sector de Cuatro Galpones. El 9 de octubre, una unidad que trasladaba a 36 alumnos chocó contra una camioneta y una estudiante de 11 años debió ser llevada al hospital por un traumatismo de cráneo. Se trata de hechos diferentes y no hay elementos para atribuirles una causa común, pero la cercanía temporal vuelve inevitable la preocupación.