La muerte de Ariel Breppe, el trabajador que perdió la vida al quedar atrapado por un derrumbe mientras trabajaba en una obra cloacal de Roca, vuelve a sacudir la investigación. La Justicia decidió extender el plazo para avanzar con la causa y el dato que genera mayor impacto es que la imputación podría alcanzar a diez personas vinculadas con Ecosur Bahía, incluidos altos directivos de la empresa.
El expediente ya no apunta solamente hacia quienes estaban en el lugar de la obra. Entre los investigados aparecen el jefe y la coordinadora de obra, un auxiliar de Seguridad e Higiene, el jefe de Producción y un capataz. Pero la lista también alcanza al presidente de Ecosur Bahía, un gerente, el gerente de Operaciones, el supervisor general de Seguridad y el responsable de Higiene y Seguridad.
Para la Fiscalía, todos ellos habrían ocupado distintas “posiciones de garantes del control de riesgo de la obra pública”. La hipótesis sostiene que pudieron existir negligencias, imprudencias y omisiones de medidas de seguridad que debían evitar que los trabajadores quedaran expuestos a una situación de peligro.
Pero la causa tiene otro capítulo que encendió las alarmas: la documentación de la obra. Según la investigación, se habría producido la sustracción y ocultamiento durante la noche de las carpetas técnicas que se encontraban en el obrador. A eso se suma una presunta adulteración de un permiso de trabajo de Ecosur Bahía.
La Fiscalía considera que esas maniobras podrían haber estado relacionadas con el intento de ocultar las omisiones que ahora se investigan. La calificación provisoria incluye homicidio culposo, lesiones graves y leves culposas, encubrimiento y adulteración de documento privado. Todo deberá ser probado durante el avance del proceso judicial.
En paralelo, los investigadores pusieron la lupa sobre las condiciones en las que se realizaban las tareas. Se mencionan lluvias intensas, suelo saturado, falta de una evaluación posterior del terreno, ausencia de un estudio previo del suelo, material acumulado junto a la excavación, falta de líneas de vida y taludes y deficiencias en las medidas contra derrumbes.
Hay un dato especialmente fuerte: la investigación señala que ya habría existido una advertencia sobre un “peligro inminente de derrumbe” y que el viernes 6 de marzo se produjo un colapso parcial del terreno. Pese a esas condiciones, según la hipótesis fiscal, los trabajadores habrían continuado descendiendo a la excavación para avanzar con las tareas.
Ariel Breppe murió el 9 de marzo, cuando se produjo el derrumbe en la obra que Ecosur Bahía ejecutaba en Roca. Otros dos trabajadores resultaron afectados. Ahora, con la investigación extendida y diez personas bajo la lupa, la Justicia busca determinar si la tragedia pudo evitarse y, especialmente, quiénes tenían la responsabilidad de detener los trabajos frente al riesgo que se había advertido.
El martes pasado el gobernador Alberto Weretilneck se reunió en su casa con Miriam Flores, quien días atrás había reclamado por la participación de la empresa Eco Sur Bahía en una licitación. Flores aseguró que el mandatario conoció su situación y que acordaron hacerse cargo de algunas cuestiones. “Hicimos un pacto con el gobernador y estoy muy feliz de haber sido escuchada”, expresó la mujer, quien había denunciado que la muerte de su esposo no fue un accidente, sino consecuencia de “negligencia y falta de seguridad”.