La condena por unanimidad contra el empresario neuquino acusado de abusar sexualmente durante casi dos décadas de su hijastra dejó al descubierto uno de los casos más estremecedores que llegaron a la Justicia provincial. Pero una vez finalizado el juicio, el fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid reveló detalles inéditos de la investigación que permitieron comprender la dimensión del horror vivido por las víctimas y las maniobras que, según la acusación, realizó el condenado para intentar eludir el proceso judicial.
En una entrevista con el programa Informe Semanal, que conduce Francisco "Pancho" Casado por AM550, el fiscal aseguró que el imputado simuló haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) con el objetivo de evitar ser juzgado.
"En una audiencia antes del juicio simuló un desmayo y un ACV. Lo trasladaron al hospital Castro Rendón y el médico de guardia empezó a advertir que había cuestiones incompatibles con el cuadro que decía presentar", relató.
Breide Obeid explicó que ese informe médico despertó las primeras sospechas del Ministerio Público Fiscal. "Cuando me llegó la historia clínica dije: 'Acá hay algo que no está bien'", recordó. A partir de allí ordenó una serie de estudios complementarios con la intervención del Cuerpo Médico Forense y especialistas en neurología. "Las resonancias fueron contundentes. El neurólogo nos dijo que no existía ningún tipo de ACV. Con eso ordenamos su detención domiciliaria y el juicio continuó", explicó.
"En una audiencia antes del juicio simuló un desmayo y un ACV. Lo trasladaron al hospital Castro Rendón y el médico de guardia empezó a advertir que había cuestiones incompatibles con el cuadro que decía presentar", relató el fiscal.
El "milagro" cuando le dictaron prisión preventiva
Durante el debate oral, el empresario compareció en silla de ruedas, utilizando pañales y prácticamente sin hablar. Sin embargo, según relató el fiscal, esa situación cambió de inmediato cuando el juez Marco Lupica Cristo resolvió reemplazar la prisión domiciliaria por prisión preventiva.
"Hasta el último día no habló. Cuando el juez le dijo que iba preso, se curó de golpe. Empezó a decir que no podía ir a prisión. La prisión preventiva tuvo un efecto milagroso", ironizó. Incluso contó que posteriormente la Policía le envió una fotografía donde el condenado aparecía de pie en la comisaría.
Más allá de la gravedad de los abusos, Breide Obeid sostuvo que la investigación presentó características poco habituales. Según explicó, existía un funcionamiento de tipo "sectario" dentro del grupo familiar. "Había ritos espirituales. Él hacía creer que tenía poderes místicos y la madre reforzaba esa idea frente a las chicas. Les hacían creer que mantener relaciones sexuales con él era algo normal", afirmó.
El fiscal explicó que las niñas fueron sometidas desde los siete años a una manipulación constante que terminó naturalizando los abusos. "Ellas creían que todas las hijas tenían relaciones sexuales con sus padres. Las criaron desde esa edad haciéndoles creer que eso era normal. Fue uno de los aspectos más difíciles de explicar durante el juicio", señaló.
Una de las principales pruebas surgió a partir del relato de la denunciante. La mujer recordó que desde pequeña debía registrar en cuadernos todo lo que ocurría durante esos encuentros impuestos por el agresor y que esos escritos permanecían guardados en un armario de la vivienda. Cuando la Fiscalía realizó el allanamiento encontró ese material. "Leer esos cuadernos revolvía el estómago. Estaba absolutamente todo anotado por las propias víctimas, con un nivel de detalle impresionante", contó Breide Obeid.
Los cuadernos que estremecieron al jurado
Una de las principales pruebas surgió a partir del relato de la denunciante. La mujer recordó que desde pequeña debía registrar en cuadernos todo lo que ocurría durante esos encuentros impuestos por el agresor y que esos escritos permanecían guardados en un armario de la vivienda. Cuando la Fiscalía realizó el allanamiento encontró ese material. "Leer esos cuadernos revolvía el estómago. Estaba absolutamente todo anotado por las propias víctimas, con un nivel de detalle impresionante", contó Breide Obeid.
El impacto de esa prueba fue tal que, al momento de deliberar, los integrantes del jurado popular solicitaron volver a leer únicamente esos cuadernos. "Fue lo único que pidieron. Se tomaron una hora y cuarenta y cinco minutos para deliberar y el veredicto fue unánime", recordó.
Durante la entrevista también explicó por qué la madre de las víctimas no terminó siendo imputada, pese a que la investigación determinó que conocía los abusos. "Si por mí hubiera sido, habría estado sentada en el banquillo de los acusados", sostuvo.
Sin embargo, reveló que las otras tres mujeres que también fueron víctimas del empresario aceptaron declarar únicamente con la condición de que su madre no fuera llevada a juicio. "Fue la única condición que pusieron. Si no la respetábamos, nos quedábamos solamente con el testimonio de una víctima. Gracias a esa decisión el jurado escuchó a cuatro mujeres contando exactamente la misma historia", explicó.
"Mi principal objetivo ahora es que puedan reconstruir sus vidas", sostuvo el fiscal. Aseguró que, más allá de la condena obtenida, su mayor preocupación pasa hoy por la recuperación de las víctimas.
Contó que la denunciante logró formar su propia familia y que incluso le manifestó su intención de escribir un libro para contar todo lo vivido. "Vivieron un verdadero infierno. Mi principal objetivo ahora es que puedan reconstruir sus vidas", concluyó.
La sentencia contra el empresario aún no está firme. En los próximos días se realizará la audiencia de cesura en la que el juez Marco Lupica Cristo determinará la pena que deberá cumplir, mientras permanece detenido con prisión preventiva por riesgo de fuga.