Una violenta pelea ocurrida dentro de la Escuela Secundaria de Río Negro (ESRN) Nº 18 de Viedma terminó en la Justicia y generó una fuerte polémica. La madre de una adolescente denunció que su hija fue golpeada física y verbalmente por un grupo de compañeras durante la jornada escolar y aseguró que nadie del establecimiento la llamó para informarle lo sucedido ni pidió asistencia médica para la menor, que regresó a su casa con visibles lesiones.
Según la denuncia presentada este lunes ante el Ministerio Público Fiscal, la estudiante sufrió un hematoma en el ojo derecho, una herida cortante en la boca y le arrancaron mechones de cabello durante la agresión. La mujer sostuvo que el ataque ocurrió dentro de la institución educativa y cuestionó duramente el accionar de las autoridades escolares, al considerar que dejaron a su hija sin ningún tipo de contención.
"Podría haberle pasado cualquier cosa. Incluso podría haberse desmayado en la calle por los golpes", afirmó la madre al hacer pública la situación. También aseguró que se enteró de lo ocurrido recién cuando la adolescente llegó a su casa. "No me llamaron por teléfono, no pidieron una ambulancia y tampoco hicieron una notificación. Me encontré con mi hija toda golpeada", denunció, al tiempo que confirmó que iniciará las acciones legales correspondientes.
Las acusaciones también alcanzan a la conducción de la escuela. La mujer sostuvo que las autoridades no actuaron como correspondía frente a un episodio de semejante gravedad y reclamó que se investigue qué ocurrió durante y después de la agresión. Para la familia, el hecho no solo expone un caso de violencia escolar, sino también una presunta falta de respuesta institucional ante una emergencia.
Desde el Ministerio de Educación dieron una versión diferente. Fuentes del área señalaron que el caso está siendo abordado por los equipos técnicos y que ya fueron convocadas las familias de las estudiantes involucradas para trabajar la situación de manera individual. Además, indicaron que también se desarrollarán intervenciones con el resto del curso para prevenir nuevos episodios de violencia.
Mientras la investigación judicial avanza, el caso volvió a poner bajo la lupa la seguridad dentro de las escuelas y los protocolos de actuación frente a hechos de violencia entre estudiantes. Ahora será la Justicia la que deberá determinar cómo ocurrió la agresión y si existieron responsabilidades por parte de los adultos encargados de resguardar a la adolescente durante la jornada escolar.