Un jugador acusado de golpear a un árbitro en una cancha de fútbol amateur de Cipolletti logró cerrar la causa penal después de cumplir con un acuerdo económico, pero el conflicto podría costarle más caro: la víctima decidió recurrir a la Justicia Civil para reclamar una reparación adicional. El episodio ocurrió en septiembre de 2025, cuando el juez del partido fue atacado a golpes y patadas, sufrió lesiones y también recibió amenazas. Aunque el acusado consiguió el sobreseimiento, la historia todavía tiene capítulos pendientes.
Todo comenzó el sábado 27 de septiembre de 2025, después de un encuentro disputado en el predio Iglesias, ubicado sobre la calle San Luis, cerca de la circunvalación Arturo Illia. Lo que debía terminar con el pitazo final derivó en una agresión que terminó en los tribunales y puso bajo la lupa la violencia que se vive en algunas canchas del fútbol amateur.
Piñas y patadas en pleno partido
Según la acusación presentada por el fiscal Guillermo Ibáñez, Franco Gastón San Martín y otros jugadores participaron de la golpiza contra el árbitro. La víctima recibió piñas y patadas, sufrió lesiones que requirieron atención médica y, como si la agresión no hubiera sido suficiente, también fue amenazada cuando los involucrados se retiraban del lugar.
En medio de la situación, el capitán del equipo intervino para frenar el ataque. Sin embargo, el episodio ya había escalado hasta convertirse en una causa penal por amenazas y lesiones, con San Martín entre los señalados por lo ocurrido.
Con el avance del expediente llegó la instancia judicial que cambió el rumbo del caso. La posibilidad de una salida alternativa se apoyó, entre otros aspectos, en que el acusado no registraba antecedentes penales y en la voluntad de la víctima de recibir una compensación económica por lo sucedido.
El acuerdo se concretó y el pago quedó cumplido el 27 de julio de 2026. A partir de ese cumplimiento, la Fiscalía solicitó la extinción de la acción penal y el sobreseimiento del imputado. La jueza Sonia Martín hizo lugar al pedido y dispuso el cierre del proceso penal.
Busca una reparación económica adicional
Pero el desenlace judicial no significó necesariamente el final de la disputa. El árbitro considera que lo ocurrido fue grave y resolvió avanzar por otra vía para reclamar una reparación económica adicional. De esta manera, el acusado tendrá que responder ante la Justicia Civil, en un proceso distinto del que ya concluyó.
Además, la investigación dejó otra cuestión pendiente. De acuerdo con lo expuesto en la causa, otros jugadores participaron de la agresión, pero todavía no fueron identificados. Así, mientras el expediente contra San Martín quedó cerrado en el fuero penal, la posibilidad de nuevos reclamos y la identificación de los demás involucrados mantienen abierto el capítulo judicial de una violenta jornada de fútbol amateur en Cipolletti.