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El incendio sigue vivo: hay riesgo de derrumbe, explosiones y todavía no pueden investigar qué pasó en La Anónima

A más de 24 horas del devastador incendio que destruyó el depósito regional de La Anónima en Cipolletti, bomberos mantienen una guardia permanente y hay riesgo de derrumbe. Aún quedan focos calientes en el interior, continúan registrándose explosiones y las pericias para determinar el origen del fuego todavía no pudieron comenzar.

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Miércoles, 03 de junio de 2026 a las 17:40
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El gigantesco incendio que redujo a escombros el depósito regional de La Anónima en Cipolletti sigue generando preocupación.

El gigantesco incendio que redujo a escombros el depósito regional de La Anónima en Cipolletti sigue generando preocupación. A más de un día del inicio del siniestro, bomberos continúan custodiando el predio debido al riesgo de derrumbe de la estructura, todavía quedan focos calientes en el interior y las pericias para determinar qué originó el fuego aún no comenzaron. Tampoco existen definiciones sobre una posible intencionalidad detrás del hecho.

La imagen del enorme galpón destruido continúa impactando a quienes transitan por la zona de calle Tres Arroyos al 600. Allí, donde hasta el lunes funcionaba uno de los centros logísticos más importantes de la región, hoy solo quedan toneladas de materiales quemados, chapas retorcidas y una estructura seriamente comprometida por las altas temperaturas que soportó durante horas.

Mientras tanto, el trabajo de los bomberos está lejos de terminar. Aunque las llamas visibles fueron controladas, en el interior del depósito persisten sectores que mantienen elevadas temperaturas. Debajo de montañas de mercadería chamuscada, cartón, plásticos y otros materiales combustibles todavía se registran focos que podrían reactivarse en cualquier momento. Por esa razón, el personal mantiene una guardia permanente para monitorear la situación y actuar de inmediato ante cualquier eventualidad.

Además, quienes permanecen en las inmediaciones siguen escuchando explosiones aisladas. Según explicaron desde el cuartel, muchos productos almacenados en el depósito, entre ellos aerosoles, continúan reaccionando al calor acumulado. Cada estallido recuerda que el peligro no desapareció junto con las llamas y que el lugar sigue siendo considerado una zona de riesgo.

Sin embargo, la principal preocupación hoy pasa por la estabilidad de la estructura. El techo sufrió derrumbes parciales durante el incendio y las paredes laterales presentan signos de debilitamiento. Los especialistas consideran que todavía existe peligro de nuevos colapsos, motivo por el cual el acceso permanece restringido y continúan los cortes preventivos de tránsito en el sector.

Por ese escenario, los peritos todavía no pudieron avanzar con la investigación para determinar qué provocó el incendio. Antes de ingresar deberán garantizar que las condiciones sean seguras para el personal. Recién entonces comenzará el trabajo técnico destinado a reconstruir cómo se inició el fuego que terminó destruyendo por completo el depósito.

En ese contexto, tampoco hay novedades concluyentes sobre las hipótesis que circulan alrededor del origen del siniestro. Si bien las llamas comenzaron en los galpones abandonados junto al predio y luego se propagaron hacia el depósito, hasta el momento se desconoce qué pasó ahí adentro para que se haya prendido fuego. Tampoco existen elementos que permitan afirmar si hubo o no intervención humana.

La destrucción del complejo representa un golpe de enorme magnitud para el comercio regional. El depósito abastecía a unas 30 sucursales de distintas localidades y empleaba a cerca de 60 trabajadores. La empresa lamentó lo sucedido, pero no brindó detalles de cuáles serán los pasos a seguir, si lo reconstruirán o la otra alternativa es mudar el centro logístico a otra ciudad.

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