La escena parecía sacada de una película de delincuentes improvisados. Era la 1:33 de la madrugada cuando un operador del 911 RN Emergencias detectó movimientos extraños en una de las cámaras de vigilancia de Primeros Pobladores y Colombia en Cipolletti. Un hombre estaba literalmente colgado de un poste y, mientras se sostenía con una mano, descargaba una lluvia de golpes contra el domo del sistema de videovigilancia. Abajo, otro sujeto permanecía atento a todo lo que ocurría y cumplía el rol de campana. La maniobra duró apenas unos minutos porque la Policía reaccionó rápidamente y ambos terminaron detenidos cuando intentaban escapar.
Las imágenes que observaban los operadores mostraban una secuencia tan llamativa como peligrosa. El hombre había logrado trepar hasta la estructura donde se encuentra instalada la cámara y comenzó a castigarla a golpes. Desde la sala de monitoreo podían ver cada movimiento en tiempo real. No se trataba de una sospecha ni de una denuncia telefónica: el ataque estaba ocurriendo frente a los ojos de quienes controlan las cámaras de seguridad durante toda la noche.
Mientras tanto, su acompañante permanecía sobre la vereda mirando hacia distintos sectores de la calle. Su función parecía clara: advertir cualquier movimiento extraño o la llegada de un móvil policial. Sin embargo, los dos desconocían que ya estaban siendo observados y seguidos segundo a segundo desde el centro de monitoreo.
Por eso, apenas se confirmó la situación, se emitió la alerta a la Comisaría 24°. La respuesta fue inmediata. Tres móviles policiales se dirigieron hacia el sector mientras los operadores continuaban informando la ubicación exacta de los sospechosos y describiendo detalladamente sus características físicas y la ropa que llevaban puesta.
Sin lograr su cometido, los hombres decidieron abandonar el lugar caminando por calle Colombia. Creían haberse salido con la suya. Sin embargo, la fuga duró muy poco. A menos de una cuadra de la esquina donde ocurrió el ataque, los patrulleros los interceptaron y los redujeron antes de que pudieran desaparecer en la oscuridad de la madrugada.
De acuerdo con el informe policial, los sospechosos fueron localizados sobre calle Colombia al 1000. Los efectivos los identificaron y posteriormente los trasladaron a dependencias policiales. Todo ocurrió en cuestión de minutos. Desde que el operador observó los primeros golpes contra el domo hasta que los hombres fueron subidos a los patrulleros transcurrieron apenas unos instantes.
Los dos hombres quedaron detenidos a disposición de la fiscalía de turno que deberá preparar la acusación y encuadrar el delito correspondiente.