Una enorme cantidad de marihuana terminó reducida a cenizas en Roca: 610 kilos entre picadura compactada, plantas y cogollos, fueron incinerados después de haber sido secuestrados durante distintos procedimientos desarrollados por la Policía de Rí Negro. La droga estaba vinculada a más de un centenar de causas judiciales y permanecía bajo custodia como evidencia.
La quema de droga tuvo lugar en un sector destinado a la destrucción de estupefacientes del Parque Industrial II, donde fueron acumulados los distintos elementos que habían quedado retenidos durante las investigaciones. Plantas, ramas, tallos, hojas y material procesado terminaron en el fuego después de permanecer incorporados a expedientes judiciales.
Pero la magnitud del procedimiento quedó expuesta en el volumen de material reunido. No se trató de unos pocos paquetes encontrados durante un allanamiento: fueron cientos de kilos de plantas y más de diez kilos de marihuana procesada que llegaron desde diferentes investigaciones desarrolladas en la región.
La destrucción reunió evidencia de más de un centenar de expedientes federales, con procedimientos realizados en distintas localidades de Río Negro. Parte de esas investigaciones estuvieron relacionadas con casos de microtráfico y narcomenudeo.
En ese sentido, la quema mostró también la cantidad de droga que puede acumularse durante meses mientras permanece bajo resguardo judicial. La marihuana secuestrada debe conservarse como evidencia hasta que la Justicia autoriza su destrucción, por lo que cada operativo termina dejando una parte del material incautado dentro de una cadena de custodia que puede extenderse durante meses.
El valor económico también permite dimensionar el volumen de lo que terminó en el fuego. Según una estimación mencionada durante el procedimiento, el kilo de marihuana puede alcanzar los 2.500 dólares, aunque esa referencia corresponde al material de cannabis procesado y no permite trasladar automáticamente ese valor a las cientos de plantas, ramas y hojas destruidas.