Gonzalo Iñaki Andueza tenía 41 años y había construido su vida profesional alrededor del deporte. Era preparador físico, personal trainer y profesor de boxeo en un gimnasio del barrio porteño de Almagro. También se desempeñaba como publicista y compartía en sus redes sociales imágenes de sus entrenamientos, su trabajo y momentos junto a familiares y amigos.
Su vida terminó durante la madrugada del domingo, cuando recibió un disparo en el abdomen en una plaza ubicada en la intersección de Moldes y Aguilar, en el barrio de Colegiales, junto al Parque Ferroviario. Un llamado al 911 alertó sobre la presencia de un hombre herido y el SAME trasladó a Andueza al Hospital Pirovano, donde murió horas después.
Andueza era conocido por sus alumnos y colegas como profesor de boxeo. El gimnasio Sparring Dojo, donde daba clases, lo despidió en redes sociales con un mensaje de dolor tras conocerse su muerte. También otros integrantes de la comunidad deportiva expresaron su pesar por el crimen.
En sus perfiles personales, además de contenidos vinculados con el entrenamiento y el boxeo, Andueza mostraba parte de su vida cotidiana y sus vínculos personales. Sus allegados lo despidieron destacando sus proyectos y la vida que tenía por delante.
La investigación por el homicidio permitió detener pocas horas después a un joven de 25 años, señalado como el principal sospechoso. La Policía de la Ciudad llegó hasta un domicilio ubicado en la zona de Palermo luego de analizar cámaras de seguridad y reunir otros elementos de la investigación. El acusado fue interceptado cuando salía del inmueble y estaba por abordar un vehículo de una aplicación de viajes.
Durante el procedimiento, los investigadores secuestraron una pistola Taurus Millennium calibre 9 milímetros, tres cargadores y 34 municiones, elementos que ahora son sometidos a peritajes para determinar si existe una vinculación con el disparo que provocó la muerte de Andueza.
La causa quedó en manos del fiscal Andrés Esteban Madrea, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 14, y de la jueza Paula Petazzi, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 32. Los investigadores buscan reconstruir qué ocurrió durante los minutos previos al disparo y cuál fue el motivo del ataque.
Una de las líneas que analiza la Justicia sostiene que Andueza y el joven detenido se conocían y que durante la noche se habría producido una discusión entre ambos. Esa hipótesis todavía forma parte de la investigación y deberá ser corroborada mediante testimonios, cámaras y peritajes.
Mientras avanza la causa, familiares, amigos, colegas y alumnos despidieron a Andueza en las redes sociales. Para quienes compartían con él el ámbito del deporte, la noticia significó la pérdida de un entrenador y compañero que había hecho del boxeo y la preparación física el centro de su actividad profesional.