Un estudio de la Universidad de Berlín publicado en la revista 'Plos One' viene a demostrar que si la música triste coincide con el estado anímico de la persona que la escucha, la sensación de alivio y satisfacción aumenta.
Y eso es así pese a lo paradójico que pueda parecer que las personas busquen y aprecien la tristeza en la música, "dado el fuerte énfasis popular y científico en la felicidad como fuente de bienestar personal", afirman, según informó RT.com.