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25 de Mayo: cómo se celebró el primer festejo patrio en tierras neuquinas en 1879

En la confluencia del arroyo Covunco con el río Neuquén, las fuerzas militares, en una sobria formación, “saludaron al sol en su salida haciendo la artillería 21 cañonazos”. Así se celebró el primer festejo patrio en territorio neuquino en 1879.
 

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La celebración fue sobria pero elocuente: con 21 cañonazos..

El 25 de mayo de 1879 tuvo lugar el primer festejo patrio con 21 cañonazos en el territorio nacional del Neuquén, en el desaparecido fortín Cobun-Có (Covunco). El fortín Cobun-Có fue uno más de los tantos jalones históricos que, a fuerza de coraje y valentía, transformaron en una verdadera epopeya la vida del soldado fortinero en su tarea de afianzar y prolongar la línea de frontera y el avance de la civilización en 1882. Tres años antes, los primeros avances militares celebraron allí, por primera vez, el 25 de Mayo en territorio neuquino.
La denominación proviene del río Covunco, a cuya orilla se levantaron estos parajes. Su nombre deriva del araucano: covuñm significa “caliente” y co, “agua”, es decir, “aguas calientes”. Aunque en este lugar no existen géiseres ni fumarolas como en el Covunco de Varvarco, se cree que los indígenas lo llamaban así por la tibieza de sus aguas, que se entibian naturalmente al recorrer terrenos pedregosos y resguardados de los vientos fríos. Según Félix San Martín, el nombre también podría relacionarse con unas antiguas termas que existían en sus nacientes y que hoy se encuentran cegadas.
La Campaña al Desierto de 1879, a través de sus continuos y efectivos avances, permitió ocupar territorios ubicados sobre las orillas de los ríos Negro y Neuquén. Entre los objetivos tempranamente fijados figuraban “el reconocimiento y el emplazamiento de los primeros fortines por parte de la cuarta división sobre territorio neuquino y a la primera división lo respectivo sobre el río Negro”. Ya en 1882, el fortín Cobun-Có era la bisagra que vinculaba a ambas líneas de fortines.

Una placa que recuerda el lugar donde se levantó el fortín.

Entre abril y julio de 1879, con cinco columnas de tres armas, se conquistaron veinte mil leguas al desierto y se asentaron, con la nueva frontera militar, las bases de una etapa transformadora en el desarrollo económico y social de la Argentina. En ese contexto, la 4ta. División, a órdenes del teniente coronel Napoleón Uriburu, llegó el 17 de mayo a las costas del río Agrio. Dos días después vadeó el río y, el 21 de mayo, arribó a la confluencia del arroyo Cobun-Có con el río Neuquén.
En el diario de marcha quedaron consignadas todas las actividades. Allí figura que: “domingo 25 de mayo.- las fuerzas, en orden de parada, han saludado al sol en su salida haciendo la artillería 21 cañonazos: fueron éstos tirados a bala para ejercitar a algunos artilleros que no tienen aún conocimientos de sus piezas”.
Tal como refieren los diarios de marcha del Ejército de entonces, la celebración fue sobria pero elocuente. El homenaje patrio consistió en una parada militar y el saludo a la salida del sol, acompañado por los tradicionales 21 cañonazos. Además, la acción sirvió para ejercitar a los soldados artilleros.
Así de sencilla fue la celebración del “primer 25 de Mayo en tierras neuquinas”, en el desaparecido fortín Cobun-Có, que durante muchos años sirvió de control del ingreso de indígenas y comerciantes chilenos por las costas del Agrio y el Covunco hacia la cordillera.
Con el tiempo, el suboficial mayor Alberto Roldán, el sargento ayudante Juan Pérez, el vecino José Salazar y el soldado voluntario Julio Maliqueo iniciaron la construcción de un monumento, inaugurado oficialmente el 21 de mayo de 1996.

El desaparecido fortín Cobun-Có fue durante muchos años control del ingreso de indígenas y comerciantes chilenos por las costas del Agrio y el Covunco hacia la cordillera..

Cabe destacar que el Concejo Deliberante de Zapala, presidido entonces por Héctor Natalio Cárcar, declaró mediante la Ordenanza 210/95, del 19 de diciembre de 1995, como solar de interés histórico al lote “A”, sección VII, del paraje Covunco Abajo. Allí estuvo emplazado el fortín Cobun-Có, cuyo terreno fue cedido para el monumento por el poblador Pedro Juan Benegas a la Dirección de Tierras de Zapala. Por su parte, la Legislatura neuquina, mediante Resolución 539 del 9 de octubre de 1996, lo declaró de interés legislativo.
El monumento tributa honores tanto a la figura legendaria del fortín Cobun-Có como a los caciques y expedicionarios recordados por su hombría y espíritu de lucha. La obra, construida en cemento y piedra laja y acompañada por una placa recordatoria, se compone de nueve mástiles con los nombres de Lagos, Calfucurá, Racedo, Sayhueque, Roca, Baigorrita, Uriburu, Purrán y Lavalle.
Sobre un pedestal central, emplazado sobre restos materiales del mítico fortín, una punta de flecha se eleva hacia el cielo evocando las gestas heroicas sucedidas al amparo de este jalón de civilización, que tuvo como figura emblemática al comandante “Choiquero” Saturnino Torres.
También se festejó Aquel 25 de Mayo de 1879 en el destacamento Ranquilcó Sur o del Barrancas; en el destacamento Mallines de Charramica Charra Ruca/Huinganco, donde se había organizado la primera autoridad civil del Neuquén, la Guardia Nacional de Policía y el gobierno de la colonia chilena de Malbarco; y en la confluencia del Curi Leuvú con el Neuquén, donde 250 hombres habían fundado el Fuerte IV División Chos Malal.
 

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