Días atrás, el productor rural Flavio Castillo fue testigo de un panorama desolador al regresar a su campo en la zona de Loncopué luego del temporal de nieve que azotó esa zona de la provincia de Neuquén. Tras un ataque de puma murieron 60 chivas madres de su campo.
La producción rural y la cadena alimentaria del puma
Para muchas familias de productores rurales, sobre todo en el norte, el oeste y la zona cordillerana de la provincia de Neuquén, el ganado es su principal fuente de sustento. Con sus campos, aislados, en medio de amplias superficies de estepa y entorno patagónico, los crianceros deben coexistir con la presencia de otros animales autóctonos: los carnívoros salvajes.
A raíz del comportamiento natural de los carnívoros salvajes, el caso de Castillo no ha sido el primero, ni probablemente sea el último. Pero especialistas en el estudio de fauna nativa y conservación buscan desarrollar estrategias para que los productores no sufran pérdidas atroces y, al mismo tiempo, las especies amenazadas continúen desarrollándose en su hábitat natural.
María Jósé Bolgeri tiene 47 años y es la gerente del programa Ganadería regenerativa de WCS Argentina. En diálogo con Mejor Informado, la especialista explicó el comportamiento de los pumas y en qué consiste la introducción de perros protectores para garantizar la coexistencia del ganado con los animales salvajes.
Por qué es tan importante el rol de los perros protectores
“Es común que un solo individuo (de puma) mate varios animales en un único evento. Esto es parte de su instinto como depredador, sumado a la falta de comportamiento de huida o defensa por parte del ganado. Esto ocurre fundamentalmente porque el ganado es una especie doméstica que no generó, a través de un proceso evolutivo, ningún mecanismo de defensa frente al depredador natural de la Patagonia, que es el puma. En cambio, no ocurren tantas muertes cuando los ataques son sobre presas silvestres, porque en ese caso sí existe un comportamiento de huida frente al depredador, producto de la coevolución entre ambas especies”, diferenció Bolgeri.
La especialista de WCS destacó que lo ocurrido con el productor Castillo sorprende por la magnitud de la muerte de cabezas. “Si bien tenemos registros de hasta 20 ovejas/cabras muertas por un puma en un solo evento, es muy poco habitual encontrar eventos de 60 o más animales como los ocurridos recientemente”, añadió.
Consultada sobre el momento del año en el que puede tener lugar la caza, Bolgeri remarcó que no responde a un patrón estacional sino a la disposición de recursos alimenticios de los animales. “Si un depredador ocupa la misma área que el ganado y no tiene otro recurso para alimentarse de fauna nativa, los eventos pueden ocurrir en cualquier momento del año. Sin embargo, en situaciones de temporal (de nieve) el ganado queda menos protegido y resulta más fácil un ataque; al mismo tiempo, bajo estas circunstancias climáticas, los depredadores tienen menos acceso a presas silvestres y aprovechan la oportunidad que se les presenta con ganado que ha quedado aislado”, precisó.
En las declaraciones que Castillo, el productor de la zona de Loncopué afectada, le dio a Radio y Televisión del Neuquén (RTN) sostuvo que próximo a su campo hay un bosque de pinos, donde los pumas pudieron haberse escondido a esperar el momento para atacar. Bolgeri no descartó esa posibilidad: “Los pumas son depredadores de acecho y emboscada, esa es su forma de ataque: no son buenos sosteniendo carreras largas, por lo que ese tipo de ambiente puede haberles ofrecido una buena oportunidad para atacar”.
Una herramienta que garantiza la coexistencia entre el ganado y los predadores carnívoros
El ganado reviste suma importancia en la economía y la forma de vida de los productores rurales. El puma, una de las especies protegidas de la Patagonia. En la búsqueda de un equilibrio que permita la proliferación y el desarrollo de ambas especies, Bolgeri explicó el papel que desempeñan los perros protectores.
“Desde WCS Argentina promovemos el uso de perros protectores de ganado como aliados de la producción y de la conservación. Hemos visto que los productores que utilizan perros protectores han disminuido la depredación en un 90%. Luego hay eventos climáticos, como el reciente este, que generan condiciones distintas a las habituales, y en los que intervienen múltiples factores sobre los que hay que trabajar para prevenir las pérdidas. De hecho, Flavio Castillo es uno de los productores precursores de la incorporación de perros protectores y con quien trabajamos hace muchos años en ganadería regenerativa y amigable con la fauna. Su experiencia ha sido excelente y ha servido de ejemplo para muchos otros productores que también han logrado reducir la predación, en muchos casos a cero.