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Carlos Tapia: el estudiante ciego que desafió todas las barreras para cumplir su sueño en la UNCo

Su historia inspiró a toda una comunidad universitaria. Perdió la vista al nacer, pero nunca dejó que la discapacidad definiera su futuro. Su reciente fallecimiento provocó una profunda conmoción en docentes, compañeros y amigos.

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Carlos Tapia, el estudiante no vidente que inspiró a toda la Universidad del Comahue.

La noticia de la muerte de Carlos Tapia llenó de tristeza a la comunidad de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). Tenía una historia de vida que había conmovido a cientos de personas años atrás, cuando decidió desafiar todos los pronósticos y estudiar la carrera de Contador Público Nacional pese a ser ciego desde su nacimiento.

Nacido en Cipolletti, Carlos perdió la vista cuando permanecía en una incubadora. Lejos de resignarse, convirtió cada obstáculo en un desafío. "Me tuve que hacer amigo de las computadoras a la fuerza", decía entre sonrisas durante una entrevista con este periodista, mientras mostraba la notebook adaptada que había recibido para facilitar sus estudios.

Hasta entonces cursaba con una computadora antigua que utilizaba un lector de pantalla y con una vieja máquina de escribir en braille. La tecnología especializada que llegó gracias a una gestión impulsada por la Facultad y la entonces Legislatura de Neuquén le permitió acceder a un software capaz de transformar ecuaciones y fórmulas matemáticas en texto audible, una herramienta fundamental para avanzar en materias como Matemática y Contabilidad.

Carlos perdió la vista cuando permanecía en una incubadora. Lejos de resignarse, convirtió cada obstáculo en un desafío. "Me tuve que hacer amigo de las computadoras a la fuerza", decía entre sonrisas durante una entrevista con este periodista, mientras mostraba la notebook adaptada que había recibido para facilitar sus estudios.

Un estudiante que nunca aceptó los límites

Carlos recordaba que muchas personas le aconsejaban estudiar en una universidad privada porque, supuestamente, sería "más fácil" debido a su discapacidad visual. Él eligió otro camino. "Aposté por la universidad pública y no me arrepiento para nada de la elección porque me resultó mucho más accesible de lo que esperaba", afirmaba convencido.

Los comentarios negativos jamás lograron desanimarlo. Su meta era clara: convertirse en contador, ejercer la docencia y, más adelante, realizar un posgrado en Economía.

Paradójicamente, esa vocación nació por una travesura adolescente. Mientras cursaba el secundario en el Colegio Manuel Belgrano de Cipolletti faltó a un acto escolar siendo abanderado. Como sanción tuvo que dar clases de apoyo en Contabilidad. Aquella experiencia cambió su vida para siempre y dejó de pensar en estudiar Derecho.

 

Un ejemplo dentro y fuera del aula

Quienes compartieron las aulas con él destacan que su esfuerzo era extraordinario. La entonces vicedecana de la Facultad de Economía y Administración, Mariela Martínez, lo definía como "un excelente alumno", admirando especialmente su capacidad de memoria y la rapidez con la que resolvía problemas matemáticos.

Con el paso de los años, Carlos dejó de ser únicamente un estudiante destacado para convertirse también en un referente para otros alumnos. La propia Facultad recordó que se desempeñó como tutor par, acompañando y orientando a quienes daban sus primeros pasos en la vida universitaria, siempre dispuesto a brindar ayuda desde la experiencia y la solidaridad.

"Aposté por la universidad pública y no me arrepiento para nada de la elección porque me resultó mucho más accesible de lo que esperaba", afirmaba convencido. Su meta era clara: convertirse en contador, ejercer la docencia y, más adelante, realizar un posgrado en Economía.

El recuerdo de la Universidad

Tras conocerse su fallecimiento, la Facultad de Economía y Administración expresó su pesar mediante un emotivo mensaje. "Carlos será recordado por su compromiso con la vida universitaria, por su dedicación y solidaridad como tutor par, brindando apoyo y orientación a estudiantes en sus primeros pasos dentro de nuestra institución", señalaron desde la casa de estudios.

Su historia trascendió la discapacidad. Carlos Tapia demostró que la voluntad, el estudio y la tecnología podían derribar barreras que muchos consideraban imposibles de superar. Hoy, el recuerdo de aquel joven que eligió desafiar los límites sigue vivo entre quienes compartieron con él las aulas de la Universidad Nacional del Comahue y encontraron en su ejemplo una inspiración para no bajar nunca los brazos.

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