Al menos 60.000 personas se esperan este fin de semana que participarán de la 56° Peregrinación a Ceferino Namuncurá, que vuelve a convertir a Chimpay en epicentro de fe y tradición. La convocatoria coincide con el 140° aniversario del nacimiento del beato y se extiende hasta el domingo, con misas, procesiones, vigilias y actividades comunitarias que reúnen a familias de toda la región y visitantes de distintos puntos del país.
El intendente Gustavo Sepúlveda subrayó la magnitud de la convocatoria y la diversidad de propuestas: “La primera misa la hicimos esta mañana, con mucha gente. El viernes y sábado habrá misa todo el día. El sábado en el polideportivo tendremos una actividad para la gente que tiene problemas de consumo, una actividad que realiza la iglesia católica y es la novedad de este año, y el domingo misas durante todo el día y la rogativa mapuche”.
Sepúlveda también se refirió al contexto social y económico: “Creo que la situación social y económica hace que la gente venga mucho más a pedir a Ceferino, por los momentos malos que estamos atravesando. Como intendente lo veo y se torna insostenible la situación, no se puede dar respuesta a todos los reclamos, quedamos como los malos de la película, pero nosotros no definimos las políticas nacionales. El gobierno provincial nos ha dado una mano y se hace difícil llevarlo adelante, aun así, seguimos luchando, soy muy creyente de Ceferino”.
La peregrinación reúne cada año entre 40.000 y 60.000 personas, que llegan a caballo, en bicicleta o caminando. Ya se observan familias acampando en carpas y remolques para participar de las celebraciones. El intendente destacó la fidelidad de los peregrinos: “Una familia de San Antonio viene hace muchos años y programa la licencia de sus trabajos para estar en la fiesta de Ceferino”.
Para garantizar el orden y la seguridad, se coordinó un operativo con Policía de Río Negro, Bomberos, Hospital local, Seguridad Vial, COER y la Regional de Choele Choel, con el objetivo de prevenir incidentes y asegurar que la celebración se viva como una verdadera fiesta comunitaria.