Una esquina que durante años estuvo asociada al aroma de las tortas, los festejos y la pastelería artesanal quedará en silencio. Mariela Bertoldi Pastelería anunció el cierre de su local en Cipolletti y la noticia generó tristeza entre quienes acompañaron el emprendimiento durante años.
El anuncio fue realizado a través de las redes sociales, donde Mariela Bertoldi repasó el camino recorrido desde ese espacio que definió como su “hogar laboral”. Detrás del cierre quedan años de trabajo, sacrificio, aprendizajes, equipos que pasaron por el emprendimiento y una comunidad de clientes que acompañó cada etapa.
La despedida no significa, sin embargo, el final de la pastelería para Bertoldi. La emprendedora anticipó que vendrán nuevos desafíos y caminos vinculados con la actividad que, según expresó, continuará siendo el motor de su felicidad. Pero el cierre de su local vuelve a poner sobre la mesa una postal cada vez más frecuente en Cipolletti: comercios con años de historia que no consiguen sostener sus puertas abiertas.
El fenómeno ya golpea a distintas zonas comerciales de la ciudad. Desde la Cámara de Industria y Comercio de Cipolletti vienen advirtiendo que la combinación de alquileres, salarios, mercadería, servicios y otros costos operativos está poniendo contra las cuerdas a numerosos comerciantes. El escenario podría incluso profundizarse en los próximos meses, cuando comiencen nuevas renovaciones de contratos de alquiler.
La preocupación también se refleja en las calles. Según el relevamiento difundido por la entidad, la calle Roca ya registra cuatro locales vacíos, Mengelle alrededor de diez y La Esmeralda entre cinco y seis, además de otros espacios que quedaron desocupados sobre la avenida La Plata. La imagen de persianas bajas comienza a repetirse en sectores que históricamente concentraron buena parte de la actividad comercial cipoleña.
La lista de despedidas incluye comercios que durante años formaron parte de la vida cotidiana de la ciudad. La heladería Piré cerró su local de calle Villegas después de cuatro décadas de actividad; La Maisón de Mamá bajó la persiana tras 15 años en Irigoyen y también cerró la tienda Retro, que afrontaba un alquiler millonario. A ellos se sumaron Karma, la joyería Petrocelli, la fiambrería Pampa y otros emprendimientos que tuvieron una permanencia mucho más breve.
Ahora fue el turno de Mariela Bertoldi Pastelería. Su cierre no es solamente el final de una actividad comercial en una esquina: también representa la despedida de un lugar construido durante años a fuerza de trabajo, vínculos y sueños. Mientras esa puerta se cierra, otras persianas permanecen bajas y el comercio de Cipolletti atraviesa uno de sus momentos más delicados.