En un plazo máximo de 60 días comenzarán los trabajos en los tramos de las rutas nacionales 22 y 151, tras el acuerdo rubricado en Casa Rosada que habilita a la Provincia a asumir la gestión operativa por 20 años. Aunque las vías seguirán siendo de dominio nacional, Vialidad Rionegrina podrá ejecutar obras de rehabilitación, conservación, mantenimiento de banquinas, accesos y colectoras, intersecciones y rotondas, puentes y alcantarillas, además de señalización, iluminación, seguridad vial y servicios al usuario.
El ministro de Gobierno, Agustín Ríos, anunció que Río Negro proyecta un plan integral con la expectativa de intervenir en los corredores, planificar obras y gestionar financiamiento internacional. “Tenemos la oportunidad de definir qué rutas necesitamos para los próximos 20 años y trabajar para concretarlas”, afirmó.
El convenio ordena la transferencia tramo por tramo, con identificación de progresivas, accesos y estados de infraestructura. Cada sector deberá documentarse con proyectos y antecedentes, sanearse en lo contractual y administrativo, y finalmente entregarse mediante acta de toma de posesión. Los tramos liberados deberán estar disponibles en un plazo máximo de 60 días hábiles, mientras que aquellos con obras inconclusas o contratos activos tendrán un régimen especial.
Ríos destacó la decisión del gobernador Alberto Weretilneck de avanzar sobre una problemática que afecta desde hace años a quienes transitan estas vías. “Es una decisión política acertada, se trata de una cuestión de Estado”, subrayó.
El ministro recordó que desde 2008 se realizaron gestiones para avanzar en distintos sectores, pero que de los 518 kilómetros involucrados solo se pudo intervenir en 40. “Pasaron distintos gobiernos nacionales y nunca tuvimos una respuesta acorde a las necesidades de los vecinos de contar con rutas en condiciones”, señaló.
La urgencia quedó marcada por el impacto social: “Hay accidentes, muertes y situaciones de discapacidad vinculadas a un problema que los vecinos padecen desde hace mucho tiempo”, advirtió.
Ríos explicó además que el crecimiento del tránsito, especialmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta, modificó sustancialmente las necesidades de conectividad del Alto Valle. “No es el mismo tránsito de hace diez años. Uno que transita estas rutas con frecuencia no puede calcular cuánto va a demorar para ir de un municipio a otro. Hay problemas ante la lluvia, pozos, baches”, describió.
Finalmente, remarcó que existe un consenso que trasciende las diferencias políticas y partidarias. “Es una cuestión de Estado, de seguridad vial, de producción y comercio, y de mantener una regularidad en la conectividad. El desafío debe proyectarse a largo plazo y con la participación de todos los sectores involucrados; tenemos la oportunidad de hacer un trabajo de acá a 20 años. Entre todos los municipios, el sector petrolero y comercial, los gremios de camioneros y los vecinos tenemos que definir qué tipo de conectividad necesitamos desde Cipolletti hasta Villa Regina”, concluyó.