Detrás de cada estadística hay una historia personal. Un comentario ofensivo, una oportunidad negada, una mirada de rechazo o una situación de exclusión. El Relevamiento Local de la Discriminación presentado por la Municipalidad de Neuquén durante el Mes del Orgullo puso números a una realidad que muchas personas viven diariamente.
La encuesta alcanzó a 28.425 personas de 42 barrios de la ciudad y reveló un dato contundente: más de la mitad de los participantes manifestó haber sufrido algún tipo de discriminación. Para el subsecretario de Derechos Humanos, Diversidad, Pluralismo Cultural, Género e Igualdad, Lucas Materre, el estudio permite comprender con mayor precisión cómo se expresan estas situaciones y cuáles son las herramientas que la ciudadanía reclama para enfrentarlas.
El cuerpo, la pobreza y el color de piel entre las principales causas
Los resultados muestran que las discriminaciones vinculadas a las corporalidades fueron las más frecuentes entre quienes respondieron la encuesta. Detrás aparecen otras problemáticas que reflejan desigualdades profundas: la situación económica, el color de piel, el rendimiento académico y la orientación sexual.
El informe expone cómo distintas formas de exclusión continúan presentes en espacios cotidianos como escuelas, lugares de trabajo, ámbitos recreativos y relaciones sociales. Se trata de situaciones que afectan la autoestima, el acceso a oportunidades y el bienestar de quienes las padecen.
Cuando denunciar también se vuelve una dificultad
Uno de los aspectos que más preocupación generó entre los responsables del relevamiento fue el desconocimiento sobre los canales disponibles para denunciar hechos discriminatorios. Una parte importante de los encuestados aseguró no saber dónde acudir cuando atraviesa una situación de este tipo. A esto se suma que muchas personas afirmaron haber realizado denuncias sin obtener respuestas satisfactorias.
La falta de información y de acompañamiento aparece así como una barrera adicional para quienes buscan ejercer sus derechos.
El desafío de construir una ciudad más inclusiva
Los resultados del estudio también funcionan como una hoja de ruta para el diseño de políticas públicas. Según destacaron desde el municipio, la ciudadanía reclama principalmente campañas de difusión, capacitaciones y mecanismos de denuncia más accesibles.
Desde hace años se desarrollan talleres, espacios de sensibilización y actividades comunitarias vinculadas a la diversidad y los derechos humanos. Sin embargo, el relevamiento evidencia que aún existe un largo camino por recorrer para erradicar prácticas discriminatorias naturalizadas.
La investigación deja un mensaje claro: la discriminación no es un problema aislado ni excepcional. Es una realidad que afecta a miles de personas y que requiere respuestas sostenidas desde el Estado, las instituciones educativas, las organizaciones sociales y la comunidad en general.
Escuchar para transformar
Más allá de los números, el relevamiento representa una oportunidad para escuchar experiencias que muchas veces permanecen invisibles. Conocer cómo viven las personas la discriminación, cuáles son sus preocupaciones y qué herramientas consideran necesarias permite avanzar hacia una convivencia más respetuosa.
En una sociedad cada vez más diversa, el desafío consiste en garantizar que todas las personas puedan desarrollarse plenamente, sin importar su aspecto físico, origen, condición económica, identidad o forma de vivir.