La petrolera estatal YPF confirmó que instalará el primer McDonald's en una estación de servicio de Río Negro en Sierra Grande, sobre la Ruta Nacional 3. A simple vista parece una noticia gastronómica. Pero detrás de esa decisión aparece otra historia: la empresa eligió invertir en una ciudad de menos de 10 mil habitantes que, hasta hace pocos años, estaba lejos del radar de las grandes cadenas y que hoy ocupa un lugar central por el avance de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y los proyectos energéticos que apuntan a la exportación de petróleo por el puerto de Punta Colorada.
Las empresas suelen hablar con sus inversiones. YPF eligió Sierra Grande. No se trata de las ciudades más impeotantes de la provincia como Bariloche, la única en la provincia que tiene un local de McDonalds, Roca o Cipolletti. Ese dato, por sí solo, alcanza para entender cómo cambió el mapa económico de Río Negro desde que el proyecto VMOS comenzó a tomar forma y ubicó a la localidad como una pieza clave de la logística petrolera.
Durante décadas, Sierra Grande convivió con la imagen de una ciudad marcada por el cierre de la mina de hierro de Hipasam y por ciclos económicos que nunca terminaron de consolidarse. Hoy el escenario es otro. La futura terminal de exportación de petróleo, el movimiento de empresas, la llegada de contratistas y las obras vinculadas al desarrollo energético empezaron a modificar una realidad que ya no pasa inadvertida para las grandes compañías.
En ese contexto aparece la decisión de YPF. La petrolera no solo vende combustibles hace tiempo. También convirtió sus estaciones de servicio en centros comerciales donde el negocio pasa por captar a quienes recorren las rutas, paran a descansar o trabajan en los corredores productivos. Por eso, cada nueva inversión responde a una lógica de mercado antes que a un gesto simbólico.
La estación ubicada sobre la Ruta Nacional 3 será remodelada para incorporar el nuevo local, en el marco del acuerdo comercial entre YPF y Arcos Dorados, la empresa que opera McDonald's en América Latina. El proyecto forma parte de un plan nacional que contempla la instalación de hasta cien locales dentro de la red de estaciones de servicio de la petrolera.
El propio presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, viene señalando desde hace tiempo que la compañía concentrará inversiones en los corredores asociados al desarrollo energético. Sierra Grande reúne todas esas condiciones. Está sobre la Ruta 3, cerca del complejo portuario proyectado para la salida del petróleo de Vaca Muerta y en una zona que, si los proyectos avanzan según lo previsto, verá multiplicarse el movimiento de personas, equipos y servicios.
Los números del negocio ayudan a entender la estrategia. Solo en las Tiendas Full, YPF comercializa cada mes alrededor de 3,2 millones de cafés, unas 900.000 hamburguesas y cerca de 450.000 alfajores. Hace tiempo que las estaciones dejaron de ser únicamente un lugar para cargar combustible. Hoy son parte de un negocio que combina movilidad, consumo y servicios.
Por eso, la noticia no pasa exclusivamente por la llegada de una cadena internacional de comidas rápidas. Lo que realmente deja al descubierto es otra cosa: YPF acaba de marcar en el mapa el lugar donde considera que habrá movimiento, actividad y demanda durante los próximos años. Y ese punto no está en una gran ciudad. Está en Sierra Grande, donde VMOS dejó de ser un proyecto para empezar a influir, incluso, en las decisiones comerciales de una de las empresas más importantes del país.