Neuquén capital dejó atrás su perfil de escala breve y logró consolidar un crecimiento sostenido en el turismo, con más eventos, mayor ocupación hotelera y una oferta cada vez más diversa. El cambio se refleja en los números y en el movimiento que hoy se observa durante todo el año, incluso en fines de semana donde antes la actividad era mínima.
El secretario de Turismo y Promoción Humana de Neuquén capital, Diego Cayol, explicó que el punto de partida era muy distinto. “Durante cuatro días a la semana había ocupación de turismo corporativo, pero el fin de semana caía a menos del 10%. Era muy poco movimiento”, señaló.
En ese contexto, el desafío fue generar propuestas que inviten a quedarse. “No se le reconocían atractivos a la ciudad. Había que crearlos, poner en valor espacios y generar lugares para visitar”, remarcó.
La ciudad generó eventos y amplió su propuesta turística
Uno de los cambios más fuertes se dio en la cantidad de encuentros y actividades. “En 2020 registrábamos unos 280 eventos. Hoy estamos cerca de los 1.400”, detalló Cayol. Este crecimiento se apoyó en el turismo de reuniones, pero también en una agenda más amplia.
El funcionario destacó que la clave fue diversificar. “Un destino tiene que tener propuestas. Cada vez que alguien vuelva, tiene que encontrar algo distinto”, afirmó. En esa línea, se impulsaron encuentros gastronómicos, ferias y actividades culturales y deportivas.
“Se generaron semanas temáticas como la del sushi, la pizza o la hamburguesa, y también eventos como Sabores, donde se muestra la producción regional”, explicó.
El movimiento turístico creció y cambió el ritmo de la ciudad
El impacto se ve en la ocupación. “Hoy estamos siempre por encima del 34% los fines de semana. En fechas largas llegamos al 50 o 60%, y en invierno estamos cerca del 80%”, indicó Cayol. Además, destacó que más personas eligen quedarse en la ciudad. “Antes muchos pasaban y seguían. Ahora paran, recorren y desde Neuquén visitan otros destinos como Caviahue o El Chocón”, señaló.
Ese cambio también se vincula con la puesta en valor de espacios clave. “La Confluencia antes era un lugar al que había que ir con precaución. Hoy está integrada, es visitada y forma parte de la identidad de la ciudad”, describió.
A esto se suma la mejora en servicios y conectividad. “Hay buena gastronomía, hotelería y vuelos. Eso genera confianza en quienes organizan eventos”, sostuvo. En paralelo, comenzó a crecer el turismo internacional.
“Estamos viendo visitantes de lugares como Islandia, Dinamarca, Noruega o Japón. Llegan por Vaca Muerta, pero descubren mucho más”, explicó.
Con este escenario, Neuquén capital se posiciona como un punto de base para recorrer la región norte patagónica. El desafío planteado apunta a sostener ese ritmo y ampliar aún más la oferta para consolidar al turismo como uno de los motores económicos de la ciudad.