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Dos mujeres, una pasión: quiénes son las nuevas embajadoras del vino neuquino

Dos historias atravesadas por la sommellerie, la gastronomía, los viñedos y la convicción de que el vino también es una forma de contar la identidad de Neuquén.

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Ana Grisoni y Daniela Hernández junto a Sergio Landoni, también reconocido como embajador.

El vino neuquino tiene sus viñedos, sus bodegas y sus etiquetas. Pero también tiene rostros, historias y personas que desde hace años se ocupan de contar qué hay detrás de cada copa. Entre esas voces están Ana Grisoni y Daniela Hernández, dos sommeliers que acaban de convertirse en las nuevas embajadoras del vino neuquino, una categoría incorporada desde este año al Sello de Distinción de la Gastronomía Neuquina.

La distinción se realizó durante La Noche del Pinot, en el Centro de Convenciones Domuyo de la ciudad de Neuquén, y reconoce no solamente sus trayectorias profesionales sino también el trabajo que ambas realizan para acercar el vino a consumidores, estudiantes, emprendedores y turistas. Las distinciones fueron otorgadas por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales.

Porque detrás de una copa de vino hay mucho más que una variedad de uva. Hay territorio, productores, gastronomía, turismo y una historia que contar.

 

Ana Grisoni: del turismo al viñedo

Para Ana Grisoni, el vino comenzó a formar parte de su vida hace casi dos décadas. Guía de turismo y sommelier, recorrió diferentes espacios de la actividad vitivinícola: trabajó en bodegas, participó de degustaciones y pasó por vinotecas. Pero hay un lugar que ocupa un espacio especial en su recorrido: el viñedo.

“Estoy muy feliz, contenta por el reconocimiento y por todo lo que genera el vino”, expresó después de recibir la distinción. Su vínculo con el sector fue creciendo con los años y encontró especialmente en el enoturismo una manera de unir dos mundos: el vino y el territorio.

“Estar ahí, en el viñedo, con la uva, sobre todo si está vinculado al enoturismo, es el trabajo que más me gusta”, contó.

Ana Grisoni: “Estar ahí, en el viñedo, con la uva, sobre todo si está vinculado al enoturismo, es el trabajo que más me gusta”.

Ahora, ese recorrido adquiere una nueva responsabilidad. Como embajadora, Grisoni deberá representar y promocionar un producto que, sostiene, tiene una identidad propia y un reconocimiento que trasciende las fronteras provinciales.

“Tenemos la responsabilidad de ser embajadores del vino, de representar un producto que es único y reconocido a nivel mundial. Junto a Sergio y a Daniela vamos a salir a defender la industria y el vino”, afirmó.

El desafío será seguir contando esa historia desde el lugar que mejor conoce: el contacto directo con el viñedo, las bodegas y quienes hacen posible que la uva termine convertida en una copa.

 

Daniela Hernández: cuando la gastronomía se encuentra con el vino

La historia de Daniela Hernández tiene otro punto de partida, aunque termina desembocando en el mismo lugar. Nacida y criada en Neuquén, comenzó su formación como técnica en gastronomía. Con el tiempo encontró en la sommellerie la posibilidad de unir dos pasiones que, para ella, siempre estuvieron relacionadas.

“Hoy puedo fusionar las dos pasiones, acompañando a emprendedores, acompañando a estudiantes y formando nuevos perfiles que necesita la industria para comercializar el vino y comunicarlo de manera muy amable”, explicó.

Esa palabra —comunicar— aparece como una de las claves de su trabajo. Porque para Hernández, conocer de vinos no consiste solamente en saber de cepas, aromas o maridajes. También implica encontrar la manera de acercar el producto a las personas. “Se trata de acercarle al cliente un producto genuino y único, que nos representa muy bien en nuestra gastronomía”, destacó.

Daniela Hernández: "Hoy puedo fusionar las dos pasiones, acompañando a emprendedores, acompañando a estudiantes y formando nuevos perfiles que necesita la industria para comercializar el vino y comunicarlo de manera muy amable”.

Por eso recibió la distinción con una mirada que va más allá del reconocimiento individual. “Estoy súper feliz por la valorización y el reconocimiento de mis pares y de la industria”, sostuvo.

Planteó además una idea que considera fundamental para el futuro de la actividad: que sean cada vez más los profesionales capaces de convertirse en representantes de los productos neuquinos. “Es necesario que cada vez más seamos embajadores, que defendamos el producto y que esto traccione al turismo, la gastronomía y nuestro patrimonio gastronómico por sobre todas las cosas”, señaló.

 

Dos historias, una misma misión

Grisoni y Hernández tienen recorridos diferentes. Una encontró en el viñedo y el enoturismo uno de sus principales espacios de desarrollo; la otra construyó un camino en el que gastronomía, sommellerie, capacitación y comunicación se cruzan permanentemente.

Pero ambas comparten una misma mirada: el vino neuquino no termina en la botella. También es paisaje, trabajo, gastronomía, turismo y cultura. Es una manera de mostrar Neuquén y de generar nuevas experiencias para quienes viven en la provincia y para quienes llegan a conocerla.

Por eso la figura de las embajadoras adquiere una importancia que va más allá de un título honorífico. Son quienes pueden traducir el lenguaje del vino para nuevos públicos, explicar qué hay detrás de una etiqueta y contar la historia de quienes trabajan en los viñedos y las bodegas.

La distinción entregada durante La Noche del Pinot reconoce así dos trayectorias, pero también una tarea que continuará hacia adelante: hacer que el vino neuquino se conozca, se valore y se recuerde.

Ana Grisoni y Daniela Hernández tendrán ahora esa misión. Serán dos de las voces encargadas de contar, desde el conocimiento y la pasión, una parte cada vez más importante de la identidad gastronómica y productiva de Neuquén.

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